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Poemas

No sé si un día desconocido todavía
me extravié en el retorno
soy un migrante de la época del oprobio
Un día volví
me eché de mí con todo mi coraje
me arranqué las pisadas
quité la herrumbre helada de mi argucia
fue sólo un ejercicio de búsqueda inmediata
un poeta demente husmeando en la esperanza
- me sentí más cerca de mi ser -
en medio de los tálamos que el sosiego
me puso
un cuerpo caliente de mujer respirando
en mi sangre
en una noche virgen con todos sus infiernos
ella era la posibilidad de amar y de
entender el amor
caída de agua luz hecha brillante lágrima
la razón ensanchándose dentro de una
gramática nuevamente inventada.
Perdido en ese laberinto de carne
pluralmente aromada
la amé en los avalares
su beso fue un río incesante para mi sed
anticipada
luego fui un exiliado de su pubis.
Se que la encontraré en el sitio donde
su soledad
piensa en mi ausencia
donde sus senos lechosos me reclaman
con la misma ansiedad con que la ansío.
Necio he exorcizado hasta la saciedad
mi fuerza de camino
he quemado en su nombre mis sandalias
fecundas
con la esperanza del arribo
los puertos que afiebrado tomé entre mis
sentidos
los silencios del tiempo donde siempre
un vientre de mujer se prodigaba
sobre mi sexo húmedo
a través de los días concretos y los
imaginados
mi brújula fue un monstruo sin cansancio
mi cuerpo un engranaje polvoriento
vivo de tantas lenguas
un pedazo de fe labrado para ocupar el
sitio
de su propia existencia
vi tigres de papel vomitando llamaradas
iras incontenidas
ví muchedumbres adorando dioses de
bambalina
vi dioses de carne y hueso llorando las
angustias
de su anonimato
vi brujos impertérritos danzando bajo una
luna firme
sobre la tibia calavera de un intrépido extraño
–que era yo –
osando llegar hasta su risible maleficio
vi sonámbulos tristes vagando entre las
sombras agrias de la noche
enroscados a una madrugada inhumana
que no quería sus cuerpos
pisé orillas encrespadas
cavidades furiosas
sangres extintas de entrañas no
olvidadas
patrias despedazadas
catástrofes atadas a huellas encendidas
gargantas flameando como banderas
oníricas
mis pasos fueron árboles dementes
pisando muertos inacabables
carne arada buscando una semilla ritual
alucinaciones respirando en las trampas
del recuerdo.
Fui adicto al fuego rejuvenecedor de los
alfabetos interiores
nada me intimidó. Ni siquiera el asombro
de verme transgrediendo la piel de otros
futuros. Quebré el sonido de mi angustia.
Lancé mi tacto como un anzuelo de luz
a lo desconocido.
Un río agitado de obsesiones
me llevó por los siglos
como un náufrago cósmico decidido a no
ahogar su raíz planetaria.
Yo escribí mi sangre en los muros del
tiempo
besé los nombres de todos los caídos
héroes de la palabra
mi voz fue la epopeya de un testimonio
erguido
nunca caí
el abismo fue sólo un desafío
a la vaciedad inocua
de los escombros hice un nuevo proyecto
para mi memoria
un canto para elevar mis distintos asilos.
El poeta ha vuelto sobre sus pasos
su frontera por ahora no tiene dudas
está en el corazón de la tierra
un oleaje de astros lo acompaña
y hurga
hurga
en este inmenso funeral terreno.
LO POSIBLE DE LO IMPOSIBLE
La palabra imposible
es un embuste que nos merodea
busca hacernos negar
o tomar
lo que debemos inventar y que está
viviendo
en nuestra imaginación
como un lenguaje invisible
que espera vehemente ser empujado
por la erupción de un verbo.
La palabra imposible
no debe tocar nunca nuestra puerta
no ser la despedida despiadada
de algún desarraigo ya previsto
ni convertirse en el cansancio de un
sonámbulo en puntillas.
la palabra imposible se para ciega y
presuntuosa
finge una interrogación
se siente victoriosa con la duda que
nos atraviesa
el hueso inédito de la certidumbre
se vuelve huésped gentil en nuestra
soledad de taberna.
Pero uno regresa del espejismo
y rompe la atadura de esa palabra
y la desecha para siempre.
RECONSTRUCCIÓN DE LA VERDAD
Espejo de lodo la mentira
todo lo que ella arguye
inventa
escupe sirve para tapar el sol con el dedo
meñique.
la verdad
la pobre y huérfana verdad
siempre tendrá la estatura de una
desconocida
pero no será un cadáver de mármol
velándose entre gusanos.
Por eso uno piensa que en la claridad
de los sabios
hay un sol más hondo
donde los seres aparecen realmente
como son.
La verdad es un rostro de cristal
cuerpo tibio de mujer.
La verdad tiene un sitio
por donde se puede respirar aire libre
llega como inconmovible fruta
llena de olas
y ahoga en su momento
a tanto mercader
a tanto mono de organillero
a tanto político de subasta.
El estallido virgen de tu luz
enciende mis sentidos
anunciada caricia
manantial que irrumpe
dulce la sílaba que crece
desde otra edad feliz donde el
pasado es de uno
y el tiempo no se agota
tierno es el verbo y carne la
palabra
que sepulta al olvido.
Te amo
más allá del verso que me
empuja al éxtasis
y del deseo de existir en ti
fresca caricia
leche del corazón
para la nueva era del amor
para el suceso de
encontrarte
refugio de inocencia
para mi sed de hablarte
con todas mis memorias.
Te amo
fuego de otro lugar que hay
que inventar ardiendo
júbilo de una nueva nostalgia
la sangre es más profunda
cuando el milagro del amor
se cumple.
No importa si es sólo esa
Ilusión que nace en el azar
de hoy día.
Déjame solo estar en tu recuerdo.
Un suspiro, un gesto de emoción,
una mirada jadeante que se clava
en el sutil espejo de la luna atada
a la ventana
sobre el papel amarillento el trazo firme
de un pulso que se eleva
espuela que quiere reencontrar con ansia
el paraíso de tu cuerpo
en la sábana incólume que vibra
en la penumbra
convergen tus pezones como dos
aguijones certeros que me muerden
en esta noche lúbrica de verdaderos
signos
donde somos una simbiosis de
profundidades abismales
lamiéndonos la vida
se abre tu sexo tibio
delta de muchas lechosas
madrugadas
en este abrazo final
en que la luz petrificada inunda
el silencio denso de la duda oculta
la cólera del fuego carcome la pasión
busca con sin razón
la curva tensa de un concepto
de una nueva manera de entender
lo infinito
de tu cuerpo y mi cuerpo
en el cataclismo de este amor
dos sombras se repelen
ebrias de un lujurioso desencuentro
trastabillan sobre la línea imaginaria
del retorno inasible
el abismo rotura sobre el espacio
inerte
dulce es la miel que bebes de mis
muslos
dulce la flor donde mi falo
estrecha tus caderas
no estás en mí ni estoy en ti
pero aún estamos
sobrevivientes de remotas
heridas
somos dos huesos tristes huyendo
del sueño que nos une.
Cuando me fui
adivinando las desvelaciones
lejanas de tu recato
tenía en el brillo de la mirada
la sombra sensitiva de tu cuerpo
sobre las yemas de mis dedos
la pausa de tus senos en mi paladar.
cuando me fui
sintiendo todavía el episodio
de tu desnudez fugitiva
el ensueño de tu cuerpo
recostándose helado sobre mi
sangre
tenía la sensación desmesurada
del vacío
tu figura arrasando mi deseo en
la distancia
agrandándose en la ruptura
haciéndose acero en mi sexo.
cuando me fui
ausente ya de mis inoportunos
ojos
sin destino en mi insomnio
sin dolor
dije
otro clítoris arrullará mi
palabra esperanzada
entre sus labios frescos.
Quede el sonido allí
que solo baje por la oscilante
simetría del eco
que resbale por su propia
ansiedad, por su delirio
de ser voz.
Que mida la distancia entre
la sílaba y la miel del verbo
que viaje por las sinuosidades
de su aliento interior.
Sólo así podrá ser.
Y cuando quiera estar en la
pregunta
en el indescifrable cosmos
del acento
que pase a ser cadencia
ritmo
en la ascendente escala
rito en la musicalidad
y plenamente brote a la luz
como un susurro líquido
en la secuencia de las sensaciones.
PROYECCIÓN
Si alguna vez encuentras
que palidece tu presente
piensa
que no es sólo una imagen
o un sonido
reptando en el baúl de los
disfraces
ni una fuga
hacia la irrealidad.
recoge tus palabras
recupera la sed de analizar
el mundo
ten hambre
convulsiona el día
se siempre un sembrador de
puños
vuelca el paso al camino
de adelante
levanta la raíz.
Todavía falta mucho para
encender
la libertad de todos.
Busca la longitud del
firmamento
la imagen del espejo
abre la noche con tu barco
a velas
lanza tu catalejo a perseguir
planetas,
si una estrella te guía
muérdele los pezones y seca
siempre la red para mañana.
Encontrarás la llave. Esa
costa imposible que alimenta tu viaje.
Ese Ulises que te metiste
adentro
cuando inventaste el muelle.
Aguarda
no te vacíes sobre la liquidez
del mar
sigue el itinerario de los peces,
el paso de los sueños
el trigo de tu pan. Descubrirás
la ciudad que deshiciste en tu
imaginación
la que ha tendido el límite
a tu brújula.
Cuando regreses,
junto a la chimenea
ella estará tejiendo la esperanza.
Lo contemplé pensando que debía mirarlo
con otros ojos
que era necesario volcar todo mi lenguaje
hacia sus alas
detenidas abruptamente en el tiempo
que había que darle imaginación con toda la
fuerza de mi mente
porque su vuelo era mi ser viajando
más allá de los anónimos profesores de la
poesía
lo contemplé con miedo sintiéndome
convicto
de sus significados
escuche embriagado de paz
los sones innumerables de su canto
interior
vi el esqueleto de su ser lleno de
profecías
qué sitio dije hay para que pueda caber
aún con el llanto de sus detractores
dónde estará libre del asedio de esos
críticos
sin poesía en el alma
de esos demonios de la palabra
lo observé con ternura sobre el papel
me conmoví frente a su inminente palpitar
sentí su luminoso alimento
le dí el soplo vital
y el poema desnudo se abrió como una flor
en el paraíso del idioma
y voló sin miedo acariciando la voz
de aquellos
que sin vacilación
quisieron leerlo también con otros ojos.

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