Edición  - Internacional - 2,008 -   Lima-Perú
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CROMWELL PIERRE.


Escrito en una piedra
 
poemas de

Cromwell Pierre


 

DE “TRANSFIGURACIÓN O EL SONIDO”

 

Poesía

 

Como hoja del aire,

deslízate aquí, Poesía,

entre tantos cuerpos mutilados de palabras,

entre formas y sonidos o cantos leves.

Destiérrame.

Busca en ti, el lugar lejano que soy yo;

porque sólo tú

eres en suma, variación:

hoja,

o aire entre las hojas. 

 


Transfiguración

Para ser otro

me fijo la máscara de un hombre.

¿Qué podría decir ahora con esta máscara?

La distancia de mí hacia mí me hace ciego,

y en ti

nuestros ojos son distintos y multiplicados.

Sólo la sombra me estudia al anteponer un artificio al sol,

y lo distinto de los ojos

no está en sus raíces ni en sus formas…

No sólo lo cóncavo y lo sencillo determina lo perpetuo,

pero esta vez debo apoyarme en las palabras

-máscara concebida-

para descubrir qué otras voces recreadas discurren en mí.

Los ojos definitivos tienen una determinación de iluminados

y se ocultan en mí mismo. Todo silencian

menos su ausencia y las visiones.

Por eso, cuídate Sueño Prolongado,

pues si estoy aquí,

¿dónde más estaré ahora?

Tú eres la transferencia de todo esto.

 

 


 

 

Resonancia

 

De tus manos a tus ojos,

hay un ángulo que se cierra

presto a infiernizarte.

Dices que hay millones de puntos-luz

que te circundan,

pero sabes que eso es un conocimiento ingenuo.

Al mirarte,

yo no poseo diferente dimensión que la tuya,

porque en ese continuo juego de las escondidas

tampoco daré conmigo.

Nos negamos; es ineludible

aún cuando el cuadro se enmarque

con la mínima sensación de buscarnos, sin reconocernos.

Cabe la posibilidad de quitarnos las manos de encima,

cabe la posibilidad siquiera de envidriar nuestros ojos

por unos instantes, sin comprendernos.

Entonces somos el escape,

somos una fuga sin salida de emergencia.

El infierno no son los otros,

somos nosotros mismos,

en busca de la última propagación del mal

que son nuestros sentidos.

 

 


 

 

Escrito en una piedra

 

Cierta vez

alguien dijo que la vida del hombre era como un río,

y murió ahogado.

 

Jamás llegó a importar el torrente.

 

 

Anuncio

 

He ahí una mariposa.

¿Cómo se llama eso en una noche?...

Yo aún no lo sé,

pero si tratas de ignorarla,

sólo mírate

y escapa,

Ojo Absurdo.

 

 

El Poema

 

Por cada sueño que te habita

le nacen alas conocidas a mi vuelo.

Oh región desconocida y habitada de mi cuerpo

todo sueño que prolongas es definitivo

y todo vuelo que me hace conjugarte

me lleva a tierras más lejanas que la tuya.

Tiene de condena tu origen terrenal o pedregoso.

Y yo que también soy ave,

tengo una jaula dentro de mí

-esperando por mí mismo-, aquí

en las entrañas.

 

 


 

DE  “LIBRE LEVEDAD DE LOS CUERPOS”

 

 


RESISTENCIA DE LAS FLORES

 

 

Resistencia de las flores

 

Cuando sea viejo

quisiera morir en una tierra parecida a tus labios:

Húmeda-fértil-colonizada. Y florecer despacio

en cuanto verse la estación perenne de cada palabra tuya.

Contigo huyan mis ojos,

contigo sea mi voz el único ascensor de mi cuerpo:

En ella suba,

en  ella baje de todas partes

hasta encontrarte dormida la vida breve.

A tu lado, callado y memorable,

algún día morir quiero

como una infancia que nunca pasa.

 


 

Donde te ocultas

 

Yo no sé el color del mar,

pero sé de la ola que surgió de tus entrañas

y de los golpes que da

en cada profundidad de la que estoy hecho.

 

Sigo empapado de tus ojos.

Sigo.

 

Entonces miro el cielo, el mar, el sol,

y sólo veo imágenes

en las que también te ocultas

para no dejar que mi palabra muera

deshabitada este verano.

 


 

 

STATU QUO

 

 

Statu quo

 

Una mujer me preguntó:

–Qué es lo que no te gusta de ti?

–Tú.

 


 

 

De un cuerpo fantasma

 

Cierto es que palabras no faltan,

pero esta vez como aves migratorias se han ido y ya no nos invocan.

Tu silencio desordena, su contenido aquí es la plena ausencia.

He aprendido del vuelo de tus ojos, y mis labios también

tienen el límite de una ceguera.

Palabras como rastros, rostros, nombres…

Mujer de grito ciego, si quedaron algunas rondando tu boca,

devuélvelas al aire

y justifícalas,

quizá mañana como hojas secas

adviertan poemas en su habitable levedad,

desde algún cuerpo profundamente fantasma.

 


 

 

 

El orden del aire

 

Precisamente

ahora sólo quedan

restos de palabras en los papeles cuando te buscan.

Páginas breves.

Parecido a eso es el estricto orden del aire:

Las Moscas vuelan y no,

como nosotros ensuciamos las palabras que nos unen.

Por eso búscate,

mira el vacío,

alisa tus alas y despliégate:

Algún día también aprenderás a volar,

Mosca Doméstica.

 


 

 

 

Persistencia

 

Aún sigo encontrándome remedio.

No toco flores ni mujeres:

Se mueren.

 

 

 


 

DE “ESTACIÓN DESDE MI VENTANA”

 


 

Madre, no quisiera…

 

Madre, cuídame;

no quisiera ser como Vallejo.

Dicen que fue triste,

cholo y más cholo,

demasiado hombre y también amigo

de borrachos, poetas y golfas

realidades.

 

Cuídame enormemente

para que no lleguen a fregarme

los cóndores algún día,

ni tenga que escribir

algo parecido a los Nueve monstruos.

No querrás que escriba

de mis hermanos?

Coincidentemente también sumamos nueve

y nueve látigos, menos

un grito…

 

Cuídame.

 

Vallejo murió lejos,

quizás para no ver su patria, pobre, pobre…

Y no lo culpo, ni sentencio.

París sólo fue una muerte reducida.

 

Yo sí quisiera vivir en el Perú

y ver su triste vejez, aguantar

día tras día la ruindad de su palabra

que adolece de camino.

 

Madre, ¿No lo sabías?

Vallejo de tanto estar enfermo,

enfermó a Dios

que ya no nos soporta.

 

Todos le pegaron, le mataron

y amaron

(amar en este poema significa matar otra vez).

 

Cuídame Madre.

 

Antes de morir no quiero morir:

para alguien como yo es algo inevitable.

 

Quiero escribir, escribir, escribir…

(Sólo quiero que mis poemas

vean la luz de su patria y vean

ocasos que sólo me sirvan

para saber que llega la noche

y tengo que trabajar).

 

Vallejo fue un Poeta,

un gran Poema humano.

 

Cuídame de ser como él.

 

Es tormentoso llevar en las manos

el dolor del mundo y amarse

multiplicadas veces.

 

Madre, sin embargo

es bueno saber puntualmente,

él sólo murió de media vida.

 

París tuvo la culpa.

Una mujer tuvo la culpa.

 

Una culpa resuelta en equilibrio;

sosiego para tanto día defectuoso.

 

Madre, NO ME CUIDES.

 

Vallejo tuvo una Georgette,

y yo

–por si algún día deciden amarme–

también la tengo

 

guardada en un Poema.

 


© Cromwell Pierre Castillo Cabrejosn - 2008

 

  
    CROMWELL PIERRE CASTILLO CABREJOS,
CROMWELL PIERREMotupe – Lambayeque (Perú)/ 1981. Integrante fundador del Grupo Literario “Signos”. Es autor de los poemarios inéditos Estación desde mi ventana y Verano reunido (2005). Con Agua, Premio de Plata en el Concurso Región Norte Literario de Poesía (Lambayeque-Cajamarca-Amazonas-Piura-Tumbes), organizado por el Conglomerado Cultural (Chiclayo, 2006). Transfiguración o el sonido, Primer Premio en los Juegos Florales Regionales Municipales – Género Poesía (Chiclayo, 2007). Finalista en el Concurso Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” (Madrid, 2007). Libre levedad de los cuerpos, Mención Honrosa en el Concurso Nacional de Poesía de Conglomerado Cultural (Chiclayo, 2007). Publica Voces paralelas contra lo seco en el poemario colectivo Signos (Chiclayo, 2007). Pertenece a la Red Mundial de Escritores en Español (REMES – España). Artista plástico y diseñador gráfico.
 

eldandireal@hotmail.com
 

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