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DE “TRANSFIGURACIÓN O EL SONIDO”
Poesía
Como hoja del
aire,
deslízate aquí,
Poesía,
entre tantos
cuerpos mutilados de palabras,
entre formas y
sonidos o cantos leves.
Destiérrame.
Busca en ti, el
lugar lejano que soy yo;
porque sólo tú
eres en suma,
variación:
hoja,
o aire entre las
hojas.
Transfiguración
Para ser otro
me fijo la
máscara de un hombre.
¿Qué podría
decir ahora con esta máscara?
La distancia
de mí hacia mí me hace ciego,
y en ti
nuestros ojos
son distintos y multiplicados.
Sólo la
sombra me estudia al anteponer un artificio al sol,
y lo distinto
de los ojos
no está en
sus raíces ni en sus formas…
No sólo lo
cóncavo y lo sencillo determina lo perpetuo,
pero esta vez
debo apoyarme en las palabras
-máscara
concebida-
para
descubrir qué otras voces recreadas discurren en mí.
Los ojos
definitivos tienen una determinación de iluminados
y se ocultan
en mí mismo. Todo silencian
menos su
ausencia y las visiones.
Por eso,
cuídate Sueño Prolongado,
pues si estoy
aquí,
¿dónde más
estaré ahora?
Tú eres la
transferencia de todo esto.
Resonancia
De tus manos a
tus ojos,
hay un ángulo
que se cierra
presto a
infiernizarte.
Dices que hay
millones de puntos-luz
que te
circundan,
pero sabes que
eso es un conocimiento ingenuo.
Al mirarte,
yo no poseo
diferente dimensión que la tuya,
porque en ese
continuo juego de las escondidas
tampoco daré
conmigo.
Nos negamos; es
ineludible
aún cuando el
cuadro se enmarque
con la mínima
sensación de buscarnos, sin reconocernos.
Cabe la
posibilidad de quitarnos las manos de encima,
cabe la
posibilidad siquiera de envidriar nuestros ojos
por unos
instantes, sin comprendernos.
Entonces somos
el escape,
somos una fuga
sin salida de emergencia.
El infierno no
son los otros,
somos nosotros
mismos,
en busca de la
última propagación del mal
que son nuestros
sentidos.
Escrito en
una piedra
Cierta vez
alguien dijo que
la vida del hombre era como un río,
y murió ahogado.
Jamás llegó a
importar el torrente.
Anuncio
He ahí una
mariposa.
¿Cómo se llama
eso en una noche?...
Yo aún no lo sé,
pero si tratas
de ignorarla,
sólo mírate
y escapa,
Ojo Absurdo.
El Poema
Por cada sueño
que te habita
le nacen alas
conocidas a mi vuelo.
Oh región
desconocida y habitada de mi cuerpo
todo sueño que
prolongas es definitivo
y todo vuelo que
me hace conjugarte
me lleva a
tierras más lejanas que la tuya.
Tiene de condena
tu origen terrenal o pedregoso.
Y yo que también
soy ave,
tengo una jaula
dentro de mí
-esperando por
mí mismo-, aquí
en las entrañas.
DE “LIBRE
LEVEDAD DE LOS CUERPOS”
RESISTENCIA
DE LAS FLORES
Resistencia
de las flores
Cuando sea viejo
quisiera morir
en una tierra parecida a tus labios:
Húmeda-fértil-colonizada. Y florecer despacio
en cuanto verse
la estación perenne de cada palabra tuya.
Contigo huyan
mis ojos,
contigo sea mi
voz el único ascensor de mi cuerpo:
En ella suba,
en ella baje de
todas partes
hasta
encontrarte dormida la vida breve.
A tu lado,
callado y memorable,
algún día morir
quiero
como una
infancia que nunca pasa.
Donde te
ocultas
Yo no sé el
color del mar,
pero sé de la
ola que surgió de tus entrañas
y de los golpes
que da
en cada
profundidad de la que estoy hecho.
Sigo empapado de
tus ojos.
Sigo.
Entonces miro el
cielo, el mar, el sol,
y sólo veo
imágenes
en las que
también te ocultas
para no dejar
que mi palabra muera
deshabitada este
verano.
STATU QUO
Statu quo
Una mujer me
preguntó:
–Qué es lo que
no te gusta de ti?
–Tú.
De un cuerpo
fantasma
Cierto es que
palabras no faltan,
pero esta vez
como aves migratorias se han ido y ya no nos invocan.
Tu silencio
desordena, su contenido aquí es la plena ausencia.
He aprendido del
vuelo de tus ojos, y mis labios también
tienen el límite
de una ceguera.
Palabras como
rastros, rostros, nombres…
Mujer de grito
ciego, si quedaron algunas rondando tu boca,
devuélvelas al
aire
y justifícalas,
quizá mañana
como hojas secas
adviertan poemas
en su habitable levedad,
desde algún
cuerpo profundamente fantasma.
El orden del
aire
Precisamente
ahora sólo
quedan
restos de
palabras en los papeles cuando te buscan.
Páginas breves.
Parecido a eso
es el estricto orden del aire:
Las Moscas
vuelan y no,
como nosotros
ensuciamos las palabras que nos unen.
Por eso búscate,
mira el vacío,
alisa tus alas y
despliégate:
Algún día
también aprenderás a volar,
Mosca Doméstica.
Persistencia
Aún sigo
encontrándome remedio.
No toco flores
ni mujeres:
Se mueren.
DE
“ESTACIÓN DESDE MI VENTANA”
Madre, no
quisiera…
Madre, cuídame;
no quisiera ser
como Vallejo.
Dicen que fue
triste,
cholo y más
cholo,
demasiado hombre
y también amigo
de borrachos,
poetas y golfas
realidades.
Cuídame
enormemente
para que no
lleguen a fregarme
los cóndores
algún día,
ni tenga que
escribir
algo parecido a
los Nueve monstruos.
No querrás que
escriba
de mis hermanos?
Coincidentemente
también sumamos nueve
…y nueve
látigos, menos
un grito…
Cuídame.
Vallejo murió
lejos,
quizás para no
ver su patria, pobre, pobre…
Y no lo culpo,
ni sentencio.
París sólo fue
una muerte reducida.
Yo sí quisiera
vivir en el Perú
y ver su triste
vejez, aguantar
día tras día la
ruindad de su palabra
que adolece de
camino.
Madre, ¿No lo
sabías?
Vallejo de tanto
estar enfermo,
enfermó a Dios
que ya no nos
soporta.
Todos le
pegaron, le mataron
y amaron
(amar en este
poema significa matar otra vez).
Cuídame
Madre.
Antes de morir
no quiero morir:
para alguien
como yo es algo inevitable.
Quiero escribir,
escribir, escribir…
(Sólo quiero que
mis poemas
vean la luz de
su patria y vean
ocasos que sólo
me sirvan
para saber que
llega la noche
y tengo que
trabajar).
Vallejo fue un
Poeta,
un gran Poema
humano.
Cuídame de ser
como él.
Es tormentoso
llevar en las manos
el dolor del
mundo y amarse
multiplicadas
veces.
Madre, sin
embargo
es bueno saber
puntualmente,
él sólo murió de
media vida.
París tuvo la
culpa.
Una mujer tuvo
la culpa.
Una culpa
resuelta en equilibrio;
sosiego para
tanto día defectuoso.
Madre, NO ME
CUIDES.
Vallejo tuvo una
Georgette,
y yo
–por si algún
día deciden amarme–
también la tengo
guardada en un
Poema.
©
Cromwell Pierre Castillo Cabrejosn
- 2008
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