Presentación
Si la realidad
es todo lo que se puede imaginar, entonces la realidad se
verifica en los sueños, en el “arte de ensoñar” o porqué no,
en el “arte de poetizar la realidad”. De esa otra
“realidad”, ordenada en finas capas como las de la cebolla,
tal como nos advertía en los 80 y 90, el mítico peruano
Carlos Castañeda. Y es de aquellas “realidades” que el
poeta; -ese brujo imaginante- nos habla y escribe, de
aquellas realidades no vistas con los ojos, sí, con la
intuición y el corazón.
Desde los años
ochenta en Ecuador, nuevos poetas se abren paso y apuestan
por una literatura “postmoderna”, en el mejor sentido de
aquel desgastado término; postmoderna porque querían, -sin
proponérselo-, aportar al desmoronamiento de la mercantil,
belicosa y gris lógica de una aparente e inmediata realidad,
de aquella fría realidad tan pregonada por “el mundo
occidental”. Pero también, ayudar a derrocar su razón
judeocristiana, su orden y progreso sin límites, su
democracia representativa de baratillo y su realidad
globalizada. Fieles a aquella literatura de identidades que
parecía regresar, quisieran develar la realidad ecuatoriana
como compleja, cíclica, pero también “telúrica urbana” y
ancestral.
Esta es entonces
una nueva poética de la realidad diversa, que como las capas
de la cebolla se entremezclan en sucesivas realidades
locales en la urdimbre de una compleja realidad global.
Situarse en el fin de siglo de Ecuador, significa desmenuzar
la poética de la diversidad o mejor de la biodiversidad
equinoccial, resignificar la planetaria y natural paradoja
ecuatorial, en un mundo de desarraigo global.
En el Ecuador de
fin de siglo, ya se vivía la época de las paradojas locales,
la época de las “ciudadanías” y de los movimientos sociales;
de la insurgencia del movimiento indígena en especial; de
otra parte, ciertas sectas políticas, religiosas y
literarias, todavía pujaban por sobrevivir en su cenáculo de
oropel; época también en donde los habitantes del “País de
la Mitad”, se organizaba por embarcarse allende los mares en
una balsa de pescar o en un avión, y se desplegaban sin
brújula, al vaivén de las corrientes marinas, hasta llegar a
construir un Ecuador de Ultramar.
Más no por ello
dejaba de ser válida, la necesidad de recuperar el paraíso
perdido de nuestra bizantina “identidad ecuatorial”; la
construcción de otra utopía realizable: aquella del
verdadero “País Secreto y profundo”, que bien hubiese soñado
y perseguido, el gran poeta ecuatoriano y universal, Jorge
Carrera Andrade.
Fernando
Andrade*.- Barcelona, Diciembre 2007
*Derechos reservados de esta selección
Ramiro Oviedo
(Chambo,
1952)

Profesor y escritor, ha alternado la docencia en varios
colegios de Quito con la escritura. Integrante de varios
talleres literarios. Vive en Francia desde 1987. Actualmente
es profesor de Literatura Latinoamericana en la universidad
del Litoral, en Boulogne Sur Mer. Su obra poética consta en
la Antología esencial de la literatura ecuatoriana
contemporánea.
Bibliografía : Serpencicleta, 1995 ; Esquitofrenia, 2000;
Escanner, 2005; Hiéroglyphe, 1997 ; Semaine Sainte,1998;
Fanesca,, 1999 ; La nature se méfie de la vitesse, 2001 ;
Les poèmes du Colonel, 2002 ; Los poemas del coronel
Buendía, 2007.- Premio Trouvères 2002 y Claude Sernet 2004
Del libro
inédito, Maleta de mano
A Bruno Pino
Color hueso 1
Me gusta el color hueso.
-el único que se ha comido la lengua-
humano hasta la médula
vive sin brújula
sin nudos en los pies.
Buscando algún rincón, un hueco, alguna página
Un segmento de algo para tatuar su sombra, el artista
Halla una calavera –un cráneo seco- escupe
Una sorpresa, así como un tatuaje
Que salta desde allí para posarse luego
En el hombro derecho de los viandantes
Diciéndoles
“No corras que ya vengo”.
El batracio es poeta
Y cuando canta llueve por los alrededores.
La perra del olmo
El artista escupe un batracio en un huevito cósmico
Y dios se queda mudo. El poeta orina
Y se queda después como una diva
Tomando el sol en aquel lecho óseo.
En su hueso frontal
Hay una tuerca que canta por las noches.
Cada croac-croac es una lluvia de sílabas
Un cráneo nunca muere
Peor en Quito.
Sin título
1. Llueve prácticamente gratis
Se me hace humo la boca.
Las torres de las iglesias flotan como orejas de burro
En medio de la bruma.
2.Como en un óleo de Víver
Quito se ha dormido de pie
Frente al museo Camilo Egas.
Las golondrinas se acurrucan en una cornisa
Muy cerca de una lumbre de miel
Y se ponen a escuchar las palabras de la lluvia
Chorreando sobre los taxis.
3. Esta ciudad es mujer
No cabe duda.
Si no es mujer es un travestí mago
Duende o camaleón, ciudad Miss Mundo
Turista de sí misma
Va saliendo como de un cuadro de Zapata
Vestida con palabras de candela
4. Lo que es yo
Me quedo en esta acera donde el domingo es gótico.
Aquí
Los ciegos son luminosos
-No impostores-.
Y las mujeres caminan bonito.
5. Llueve a ritmo de rap
Pero llueve también agua de lejía
Sobre el ciego del barrio y sus harapos.
6.Llueve sobre el paraguas de un par de enamorados
-no se sabe si escarcha o sí esperma-
Entreabriendo los ojos más felices del mundo
Interrumpiendo un beso de caníbales
Se echan a correr al café de la esquina.
7.Llueve en esta ciudad
Y La Mariscal es el único reloj
En perfecto estado de funcionamiento.
8.No cabe duda
Esta ciudad es mujer.
(Ni la menor idea de dormir)
El revuelto soy yo
Nadando entre dos aguas,
Como Piscis barato.
Color hueso 2
Ayer lunes
La calavera me hizo un guiño
Exclusivamente mío.
No lejos
La catedral parecía una cerveza rubia vista con lupa.
Los pájaros comenzaban a tomar por asalto
El cielo de la universidad
Los enamorados parecían poemas tirados en el césped
Y las secretarias soñaban que era viernes.
Los inmigrantes en España
Compraban desaforados los periódicos
Para ver si era cierto la revolución.
Excribir
Cúmpleme advertir a quienes quisieran
Que tire la toalla y deje de escribir
Que me siento en la imposibilidad de poder complacerles.
Es más
En adelante voy a escribir aunque sea con caca
Entonces
Métanse nomás la offset en el culo.
Una cosa es que el poeta acepte la inutilidad de lo que hace
-sin regateos ni justificaciones-
Y otra muy distinta
Que le quieran obligar a pegarle una mamadita
Al señor Presidente de la Casa de los Mil Artículos
Al gordo de las ediciones tutti-futti,
A la comadre de la librería Tripa-Mishki
Sin hablar del cabrón de la tele
Ni del canal
Del cuñado del tío del sobrino
De la Sagrada Concha de Su Madre.
Yo soy un puerco espín
!A mucha honra!
ALFONSO
CHÁVEZ JARA,
(Villa La
Unión provincia de Chimborazo 1956 - Riobamba 1991)

A finales de los setenta integró el Taller Joaquín Gallegos
Lara, junto con Rafael Larrea y Alfonso Murriagui, hermanos
de poesía y de convicciones. Alfonso Chávez, fue el promotor
del Taller de Literatura Sacapuntas de Riobamba, en la
década del ochenta y de la revista del mismo nombre. Una
nueva generación de poetas de Chimborazo surgieron con este
impulso. La poesía de Alfonso Chávez intenta fustigar a la
conciencia, a la función del poeta y a la situación social
de su época. Pero hubo además en el poeta, una incansable
acción para democratizar los procesos culturales.
Bibliografía:
El cucho de la tierra (Época colegial sin
fecha); Canto de Vuelo Firme, 1979; Inquilina Noche, 1983;
La Medianoche Sacude la Memoria, 1990; Instantes, 1999.
(Libro póstumo).
K-Oz Editorial en el año 2002, publicó la antología poética
Tanta vida y jamás…Como un homenaje a su obra, injustamente
anónima y casi desconocida en su propio país.
De Canto de Vuelo Firme, 1979
Mi Viejo Huésped
Va un corcel desnudo entre las pajas,
su trote es lento,
sus pupilas negras,
lleva en su trote el recuerdo vago
de cien batallas
que inútilmente dio a su propio tiempo;
sus cascos pisaron ilusiones,
enredaron flores,
hicieron alambradas
que pusieron triste su morada;
los minutos pasan
y a su ritmo-
trote-
lento
se pierde el corcel oscuro entre las pajas.
El astro que anuncia su retorno,
pinta su cielo semioscuro
y el corcel aparece desnudo,
sacude su piel roja,
bota el sueño,
y,
a la luz del cielo se prevé
que todavía le queda hilo en su carrete,
su trote es menos lento,
más marcado.
Trota,
trota,
páramo arriba,
la caballada no lo espera,
de súbito,
-como al llegar invierno
retornan golondrinas-
se ve en la llanura
la mirada de la caballada
dando la bienvenida al viejo huésped;
sin vacilar,
se acerca
busca el olvido de las cien batallas.
Viene el ejército vestido de pajas,
nuestro corcel comanda las escuadras,
confiado va delante,
sabe el triunfo,
sus cascos van pisando firme,
luego de esta batalla,
a lo mejor quede bella su morada,
Sino,
llamará a todos
a reencontrar la vida.
De Inquilina Noche, 1983
Contracurva o Teoría para saber
La mutabilidad de los instantes
no quiso decir su nombre
no quiso que mi voz desafíe
a la Sinfónica de Viena
con una melodía
calibre 22
se escurrió por aquel bosque de hambres de la avenida
se alejó la imposible sin remendar
con su sola insolencia
las siempre averiadas computadoras del solsticio
era de ver su paso
como envolver
en papel celofán todos los rayos láser
en un cuarto
de pliego
era
como que poseía
en los pezones
los interruptores
para apagar
el día
era como una tromba
versátil su sonrisa
compuesta de jardines infernales
para el arrebato de los instintos
sus ojos
sin mirada
objeto de titánicas
hazañas de levantamientos armados y asonadas
reverberaron los segundos
de cualquier pendular pudor
era una pelirroja
admonitiva que no quiso
ni decir su nombre.
Late la Muerte en los rincones
más insólitos
los ríos tosen semanas agrias
acosa el aserrín en los corredores
de los hospitales
-sus partículas son el único objeto
para el estudio de la Ética-
las nubes menstrúan bólidos verdes
por la autopista de Indianápolis
las piedras ladran lombrices cúbicas
cuyo sitio perfecto es la ventana
los perros copulan sólidas ampollas de mi asma
para el desconsuelo de los decanos
las calles nos acarician
con sobrias culebras de aluminio
-el momento más dulce
nos abrirán los pechos-
los ríos tosen semanas agrias.
Del libro
póstumo Instantes, 1999
Amantes
Trizar nuestros espejos
Romper las copas con los labios
de mármol que aparecen
cada ocasión amarga
Agarrarnos por dentro
creándonos edades ante la ficción
que desafía desde la realidad
Envenenar los ojos
Ensangrentar el aire
Ensayar con palabras de ácido
una pena de culpa hasta gotear espeso
un río por el rostro
Fumarnos la pipa de la guerra
asistir al azote impune
de nuestros corazones
Danzar salina, quedamente
alrededor de los cadáveres
Ser pilotos de una nave
sin brújula y destino
Aladear la tristeza
aferrados a un retazo de vida
que pretenden dejarnos
Estallar el aire
con voltajes que nos sacuden
desde nuestras penas
Tachar un nombre querido
de nuestras libretas porque sí
porque ha muerto.
LEOPOLDO
TOBAR SALAZAR
(San
Gabriel, 1955)

Poeta e investigador de temas históricos. Forma parte de la
redacción de la revista y editoria Eskeletra. En los ochenta
integró el grupo literario La Pequeña Lulupa de Quito.
Textos suyos se han publicado además en la revista Letras
del Ecuador y en varias del país y del exterior .
Bibliografía: Toros en el corazón, Antología de poetas
Eskeletra, 1997; Memoria del II Festival de Poesía Eskeletra
98, Quito, 1999; Sirhiom, Quito, 2001. Tiene inédito un
nuevo libro de poemas La Rata Celestial.
De Sirhiom, 2001
Baja la tienda zulú
Cortarme puedo la oreja para tus hambrientos
gatitos, así de cruel y bondadoso soy,
igual que pirata malayo, para que tú,
princesa de las esmeraldas que se ocultan
me permitas entrar a tu húmedo africano trópico
a celebrar el ritual de los exterminios luminosos
Sin cámaras delatoras, lejos de la urbana tribu,
ocultaré mi ciencia en la curvatura de tu vientre.
Lleno da vacío como estoy, lleno de verdad, tú,
mi esbelta mitad egipcia, nacerás en mi vacio.
Ensayaré mi magia zulú en tu nocturno firmamento
y los elementos de la tierra me lamerán como gatitos.
Igual que buscador de perlas en asiáticas aguas
bucearé desnudo en tu suave cabellera negra.
Eres río de tentaciones para cualquier Heráclito
aquí te toco sin tocarte marimba de seda y sangre.
Nunca vi a tus gatitos, pero creo en ellos
de la misma manera que creo en los ángeles.
Encuentros en el limbo
La noche que estuve en el purgatorio se rompió el último
cántaro del diluvio. A mí me atormentaba un terrenal agujero
en la suela del zapato. Nómada yo en aquel entonces,
indagaba por Silvia, mi novia niña. Vagaba por la fábula una
pareja de fantasmas helados.
Entre los tristes árboles de las molucas que en la noche
florecen, se veían dispersas lámparas eléctricas. Ambiguas
formas encorvadas con pelos, salían, entraban en iglesias
barrocas, cafeterías, lupanares. La penumbra como una
telaraña todo lo recubría. El Corazón del Purgatorio era una
metáfora que se iluminaba en la plaza de Santa Sábadha.
De súbito bajo el Arco de la Rosa Roja vi a Diógenes, el
profeta impío, mojada la pavesa de su lámpara, mendigar un
fósforo y bociferar su verdad: el Rey Alejandro nos roba el
sol y la sal; el hombre es una obra imperfecta, espantosa,
con ese monstruito narciso y vicioso como un rey procrea los
hijos y con su único ojo de cíclope llora de espaldas. Vi
sus ojos cálidos, pero atormentados por la ciencia de ver la
lejanía.
En ese mitin estaba cuando de improviso asomó el viejo
Heráclito castañeteando de frío. Con papiros calendarios
catecismo inventó en el portal una fogata y repetía que el
mundo no es criatura de ningún dios: es fuego que se
despierta y duerme conforme a leyes! Salió a la intemperie,
la corriente hacía trastrabillar sus piernas, y él clamaba:
nadie desvirga dos veces a la bárbara doncella, nadie se
ahoga dos veces en la ceniza del mismo río!
Yo creo que el pretérito ocurre en el porvenir. La misma
lluvia cae en todos los siglos. Todos los diluvios tienen su
ave blanca, su arrecife. Desde el fondo del aguacero me
llegó una paloma desencarnada: el misterio que me va a
venir. La única flor amarilla que espero, caída del sueño.
Entré en una zapatería alumbrada por un quinqué, saludé con
anónimos fumadores de opio, y salí. Me gusta filosofar bajo
la lluvia, caminando.
Con esa arrogancia de nube lesbiana, ceñida una corona de
flores de azafrán, una verde túnica más verde que la hierba,
colgante del cuello una luna de hojalata, Safo apareció.
Junto al muro de la plaza del Santo Fulgor, semi trabada la
lengua, en griego improvisó un cantar: Los huesos me duelen
de melancolía, no de frío, he mutilado mi cabellera rapado
mi cabeza, porque a este limbo, oh Persé no arriba la
primavera, pero en mí renace la risa y la cabellera del
amor.
Yo era un transeúnte sin gloria, semejante a un zaguán sin
luces. Me consolé. Yo traía un resplandor, fabricado con
ciencia y sueño, oculto en una con A todos por igual el
destino nos arrastra -me dije un hombre flaco, con cara de
quien acababa de; de la horca-, a los mansos y los.
Coléricos, a los propietarios y los indigentes, a todos por
igual. ¿Dónde están los que se creían, por la providencia;
destinados a gobernar? Humo era el poder y disij Pompas de
agua y jabón era la gloria, y deshiciér Avísales al Fakir y
a los de su calaña -dijo Francc Villon- que en mis legados
constan cálidas sopas pescado frito en aceite, y vino, para
los días de invierno. «Y de una soga de dos metros
sabrá mi cuello lo que mi culo pesa»
Luciérnagas y mariposas calavera circundaban en la
medianoche insana, eran sílabas de una palabra desconocida
que iba yo a inventar y pronunciar pero la voz con
escalofrío de Gérard de Nerval me empanizó los labios.
Palabras existen de las que libremente puedes disponer -dijo
el poeta, inasible como quimera- y si pronuncias aquella,
perturbas tú la armonía del mágico universo. Trazando en el
aire signos, emigraron las mortales palomillas.
Llenos de fango, rotos mis zapatos, anduve descalzo.
Pensé en un Templo o en una Botella de Whisky. Ignoro por
qué a la una de la madrugada estaba la basílica iluminada,
abierta. De rodillas, oré: por qué permitiste que un rayo/
electrocutara el vuelo/ de mi núbil amiga/ por ella supe/
desde mi niñez/ que el amor es la agonía del deseo ¡Revívela
oh Dios por estas lágrimas!...Y junto a un candelabro la vi
toda vestida de blanco. Salió del templo. Yo, magnetizado,
tras ella. El viento cumplía con su anhelo de peinar su
cabellera. -Abajo de tu corazón, que ahora es un corral de
cebras feroces, hay un manantial de aguas divinas, bébelas
por mí, me dijo Silvia y con arrepentimiento y violencia
arrojó, contra el muro, el veneno en la copa de cristal.
Sonaron orquestas, cláxones, las lágrimas ardían en mis
ojos, era una noche lluviosa de diciembre, en Quito.
ALFREDO
PÉREZ BERMÚDEZ
(Guayaquil 1956)

Fue miembro en los años 80 del grupo literario La Pequeña
Lulupa. Su obra ha obtenido premios y menciones en Ecuador.
Tiene listo su libro compilatorio Ahí los vidrios, para K-Oz
Editorial. Consta en las antologías Café Berlín (2001) y
MeloPoeFant Internacional (2004), editadas en Alemania
Bibliografía:
Iniciales, 1982; Para encantar esta muerte,
1992; Perro ebrio, 1998; La posibilidad de soñar por
escrito, 2003 (Testimonio)
De Para encantar
esta muerte, 1991
ESTA VIDA MÍA
fragmentos
I
Soy Jean
sobre todo Jean -Jean Bóxer-
Nací a la razón de doña Rosa
casada con un militar
de bajo rango
Panamá-escuela de las Américas
herido del 41
artesano de toda laya
con los que morí
treinta y tres veces
-un Jhesú por cada vez-
hasta cuando pasaron a mejor vida
con un total de cinco puñalada a la espalda
De manera que he dado en el lugar
/exacto
donde habían decidido
mi última
y definitiva muerte
II
Antes de ser ecuatoriano
fui concebido en la imaginación
de una madre furtiva
quizás era un tubo de ensayo
por medio del cual
debí ser un osado astronauta
para traer los anillos de sourt a la tierra
con los que permaneceríamos unidos
toda la vida
¡qué aburridos!
la muerte también
III
Para escribir unas cuantas líneas
de las que Medardo Ángel Silva escribiera
naufragué en viejas palabras
rumbo a la escuela
feliz
creyendo que Babel existe.
Lo intenté mirando insectos
bailando
hablando con santísimas ninfómanas
burdel a burdel
envolviendo hachis en las esquinas
o encerrado frente al espejo
con miedo de volverme
ver-da-de-ra-men-te
lo
co
IV
Lloré la dicha de llorar
rasgando el pecho con vitela de uñas
sosteniendo el revólver
a la altura de la sien
mientras bregada por olvidar al niño que arrastraba
pero se encasquillaron los tiros
entonces rompí vidrios
libros
electrodomésticos
y con pintalabios rayé un puta madre
en la pared
a donde fue a dar mi puño
¡ay! me destrocé los dedos
pero grité
vomité el odio
mis instintos criminales
la sed de venganza o de amor que tenía
y aquí está mi alma infecta
lista para los últimos rounds
V
No hay razón para escribir
estos injustos versos
versados en la nada
sólo sé que he mirado al cielo
y apenas he alcanzado a tocar
el timbre de tu casa
Nadie ha contestado.
33 AÑOS
Padre, descubre mi alma
y sus fosas nasales,
húrgala con el estetoscopio
de tus ojos y tus años,
detecta en ella
si amo
o tengo artritis,
y si no puedes,
inyéctame el pentotal.
Tengo miedo padre
de no haber nacido aún
del vientre de tu esposa;
mas,
hoy cumplo 33 años
y en el caparazón de mis cobijas
me acurruco,
me masturbo
y lloro.
EDUARDO MORÁN
NÚÑEZ
(Guayaquil, 1957)

Poeta de gran aliento antilírico, inició adolescente su
producción poética, militando en el grupo Sicoseo de
Guayaquil junto a Fernando Nieto Cadena, Fernando Balseca y
Fernando Itúrburu. Alejado del mundillo literario de su
ciudad, comparte su oficio literario con su profesión de
arquitecto, en especial en los trabajos de “regeneración
urbana” del Municipio de Guayaquil.
Bibliografía: Muchacho Majadero, 1980; No pudimos mirarla de
manera distinta, Universidad Autónoma de Zacatecas, Méjico
1985; Los lugares maliciosos,1995
De “Muchacho majadero”, 1980.
MUCHACHO
MAJADERO
Con premeditación y alevosía
desde hace quince inviernos
yo tengo unas ganas de joder
fabricadas a mi medida
y llevo los perfectos estatutos
de esta quincenal cara de aguacero
metidos como piedra
dentro de los zapatos.
Ganas de joder
que dejo caer sobre las paredes
de vuestros rostros absurdos.
Sobre la pintura flamante
de la angustia burocrática
de los funcionarios.
Sobre el uniforme descolorido
del pazguato de trabuco
que cuida vuestros parques.
Mi adolescencia resulta
un enfurruñado urticaria
sobre el pellejo de los días.
Dice el orientador vocacional
que escribiendo esto que escribo
por fuerza he de reconciliarme
con mi adolescente buen chico,
ese que tiene mi misma cara
y no conozco,
el que lleva mi propio odio
y que no amo ni me ama.
Bueno. Ya sé que son mentirillas
del orientador vocacional.
Pero qué importa.
Yo tengo unas ganas de joder
fabricadas a mi medida.
Acabaré de jorobar
cualquiera de estos días.
Quizás algún sábado por la noche.
Cuando el viento,
o los establecidos preceptos,
o alguna camisa de fuerza
puedan recoser el sosiego
dentro de estas venas.
Desde hace quince inviernos,
Con premeditación y alevosía,
yo tengo unas ganas de joder
fabricadas a mi medida.
Carta a papá
Viejo:
Tu hijo varón se ha casado.
Pero, por favor,
no saltes,
ni me eches de la casa,
ni me digas irresponsable hijo de perra.
Sí. Ya sé:
mi edad,
mi carrera,
mi futuro.
Sin embargo,
ya lo ves.
Te contaré que mi mujer
No usa sostén,
y se pone mis camisas.
Tiene la mirada de los niños
escarbando algo que sirva
para aplacar el gruñido del hambre
dentro de los tachos de basura
y un cierto parecido
a esta vieja herida
que tú me regalaste.
Viejo:
La mujer de tu hijo
se llama Tristeza.
De “No pudimos mirarla de manera distinta”, Méjico. 1985
La Trampa de la Serpiente
A las cinco de la tarde
cuando la señora Úrsula
me sirve la merienda.
Cuando me desnudo
y me jabono el cuerpo
y rasuro la sombra de mi barba.
Cuando me acuesto solo en mi cama.
Al desabrocharme la camisa.
Cuando enciendo el cigarrillo
y coloco la pantalla de la lámpara
sobre la penumbra
y siento que el silencio se hace más profundo.
Al regresar del trabajo,
justo al mover el mecanismo obstinado de la puerta.
Cuando mis dedos acarician un rostro
y despinto unos labios con mis labios.
Cuando la gente me da los buenos días
o pronuncian a mi alrededor
palabras confusas.
Cuando llego al límite de mis fuerzas
y el mundo exterior deja de existir.
Cuando intento infructuosamente
atrapar el humo de los años perdidos.
Y cuando el espíritu está flaco
y la carne gorda
Al conducir a 96 por hora,
cuando miro el semáforo en rojo.
Y cuando en el fondo de mi vaso
ya no queda más alcohol.
Al escribir mis poemas,
cuando no dejo que me alteren
las pasiones mentales
ni los rumores insignificantes del corazón.
Y cuando me pregunto
si es importante para el mundo
el conocer mi pensamiento.
Porque esto de escribir
no debe ser como el acto de mover los pies.
Y cuando sobrevienen
los prejuicios acerca del oficio
de no decir más que palabras
que nunca pondrán un plato de comida sobre la mesa.
Implacablemente.
En los instantes de odio
o de ternura.
Bailando en una discoteca
o haciendo vida cotidiana.
Tiritando de frío
o cocinándome al sol.
En los días limpios
o en los de ignominia.
Aquí o allá.
Sea en casa
o al aire libre.
Caigo en la trampa de tu nombre.
Tu nombre
que se retuerce como una serpiente,
mostrando sus dientes,
sonriendo.
CARMEN VÁSCONEZ
Guayaquil 1957

De profesión Licenciada en Psicología, 1983 y Psicóloga
Clínica, 1984, ha trabajado con Instituciones de atención al
niño, la familia y a la comunidad (INNFA). Ha laborado en
Colegios y Universidades y dictado numerosos talleres de
creación literaria.
Bibliografía: LA MUERTE UN ENSAYO DE AMORES, Casa de la
Cultura Ecuatoriana, Guayaquil, 1991 (Segunda edición 1994);
CON/FABULACIONES, Editorial El Conejo, Quito, 1992 ;
MEMORIAL AUN ACANTILADO, Editorial El Conejo, Quito, 1994 ;
Segunda edición, Colección : Premios Bienal de Poesía
Ecuatoriana No. 3, Fundación Cultural "La Palabra," Cuenca,
1998 ; AGUAJE, Editorial Libresa, Quito, 1999.
Sus trabajos han sido publicados en antologías, diarios y
revistas nacionales e internacionales. Tiene varios premios
y reconocimientos a nivel nacional por su obra.
De UN SOLO DE MUJER
fragmentos
6.
La emancipadora
no tranza con el explotador
la quiso dominar con su amor
-ella- escogió su libertad
no se siente sierva
ni del amo ni del esclavo
desprecia esos opuestos.
7.
Toda insumisa
provoca permanentemente
su rebelión a la razón
destapa los sesos al saber
sin rendirle culto
lo desnuda por puro placer.
8.
La contienda del uno
una confrontación con el otro
uno no es
otro será
9.
sediento de gloria
se inmortalizó
nadie lo supo
ahora no existe
y los otros
no se han enterado.
10.
separarse de la sombra
cuando el atardecer se confunde
con lo que deja de ser común:
nunca fuimos uno.
12
mantengo a raya a la muerte
para que no distraiga a la vida
algún día seré su presa
para entonces ya no estaré.
16
Tejo en el vacío la creación
anido el génesis de una infancia
que juega aún.
17
Ella: un paisaje de alegría
cuando el vacío no la asusta.
JORGE MARTILLO MONSERRATE
Guayaquil 1957

A fines de los 70 hizo parte del grupo literario Sicoseo.
Columnista del diario El Universo y de varias revistas de su
ciudad natal. Ha obtenido varios premios a nivel nacional.
BIBLIOGRAFÍA:
Poesía: Aviso a los navegantes (Quito, 1987); Fragmentarium (Quito, 1991); Confesiorarium (Quito, 1996);
Vida póstuma (Guayaquil, 1997). Ensayo: Viajando por pueblos
costeños (Guayaquil, 1991); La bohemia en Guayaquil y otras
historias crónicas (Guayaquil, 1999). Consta en las
antologías: Palabras y contrastes: antología de la nueva
poesía ecuatoriana (Cuenca, 1984); La palabra perdurable
(Quito, 1991).
De AVISO A LOS NAVEGANTES, 1987
el sur
perdida la brújula se marchita la rosa de los vientos
si no hay sextante no existe rumbo que valga
el solo la abulia secan a veces las aguas
y solamente queda ir al sur
el puerto es una piel de elefante
un colmillo de marfil
un cementerio extraviado en la memoria
faroles que amantes y ebrios redujeron a la ceniza
pasos: la nada me viaja como una hoja de coca
apacigua la desesperación y el cansancio
Adiós a la furia del mar
estos senderos son desiertos construyendo oasis
el viento un eco que sepultó navegantes
me perdí del mar, mas no de la arena
ni de la amenaza de la espada
habrá que recordar: al sur los esteros
fango minado por el retroceso del cangrejo
raíces que se extienden como peste
mascarón de proa carcomido
los viajes se agotan
el sol se duerme en el pelaje de las nubes
al sur intestinos de caña
ácidos acudiendo permanentemente a su perforación
imposible es la inmensidad del mar
el dolor no reside en su oleaje.
que la alquimia de fotógrafo me devuelva su sonrisa
que el sol nos queme como a un puñado de pasto
que los pájaros se duerman en pleno vuelo
y no logren verla
que las iguanas laman y laman los árboles
jamás su piel
que nadie más pueda leer
la frase del portón
que el clavel no se marchite
y que sangre como un río interminable
y que todos olviden que desearon tenerla
aunque sea por un sólo instante
que los gallos se entierren las espuelas en el pecho
y mueran.
de Confesionarium, 1996
CORAZONES TATUADOS
Oh Dios atiende mis plegarias, escúchame, cree en mí.
Sé que eres ruin, aún así envío mis plegarias a tus
desdenes.
Soy como el demente observando fantasmas que nada más
él ve,
así sin decir jamás una palabra,
navegando en el mal tiempo.
Esperando a que caiga la noche para conversar con la luna,
mirándola como un gusano que se asoma de su fosa al
mundo.
Sé que ese fantasma habla y se desplaza luminoso como
un cometa.
Oh Dios atiende mis plegarias, escúchame, cree en mí.
2
Nosotros también éramos monstruos bajo los almendros,
la tarde se metía en nuestros cuerpos,
era como un sorbo de veneno.
Los monstruos desfilaban,
daban vueltas,
les inventábamos historias.
¿Cuál era nuestra historia,
qué maldición nos condenó?
Seguramente el desamor,
y esa sed de amar hasta morir intoxicados.
Nosotros también éramos monstruos bajo los almendros,
la única diferencia era que nuestras heridas estaban
cubiertas,
pero bajo costras,
fluía la sangre,
hedía la pus
y el dolor gritaba.
3
La noche se ha ido,
ha quedado un poco de muerte,
ella besa mi boca instalando ceniza.
Sé que aunque beba, la ceniza no me abandonará,
estará recordándome que existen diversas formas de
muerte.
Debería quemar mis naves
y hundirme.
4
Oh Dios que sigues mis pasos,
que pisas mi sombra y no me dejas avanzar,
que me lanzas tu aliento
y no me permites respirar,
que invades mis sueños como mariposas
que en pesadillas me regalas rosas negras para morir
y polvo de estrellas para conocer del amor el rubor de la
fruta
que confundes mi discurso,
que garabateas mis versos,
que oxidas mi vida.
Oh Dios que sigues mis pasos,
deja que corra desnudo tras el goce,
deja que muera ebrio,
deja que caiga al pozo donde me aguarda mi sombra.
ROY SIGÜENZA
Portovelo, 1958

Poeta y periodista. Estudió literatura en la Universidad
Católica de Quito. Su obra ha sido publicada en revistas
como Letras del Ecuador de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana, Ciudad Maldita, y Eskeletra. Reportajes y notas
de viaje se han recogido en la revista Dinners. Su poesía
está atravesada por el tema erótico y amoroso.
Bibliografía:
Cabeza quemada, Machala, 1985; Tabla de
mareas, Cuenca, 1998; Ocúpate de la noche, Cuenca, 2001; La
Hierba del cielo, Quito. 2002.
De: Tabla de Mareas, 1998
Summa
La poesía come carne prohibida
Todo el mar se parece
Sí el mar sacudido como una tela
Si comenzara a hablar un día de estos
Es suave su risa por ahora
Su grafía se construye en la arena
Se borra
Aúlla de pájaros cierta temporada
-el sol se le quema como si fuera una pestaña
/de fuel oil-;
o muere en las alas desechas de un pelícano caído
Viniendo de él, Odisea aún no llega a Itaca
Penélope confunde el deseo en la urdimbre
/del tejido
La ciudad es un avispero de ruidos y un crimen
/en la crónica roja de los periódicos de la mañana
Mejor la confusión de los puertos.
La misión
Abalorios que jugaban con nuestra suerte eran
/nuestros dioses
(10 dedujimos antes de abandonarlos)
Pudrían nuestra comida
Quemaban el agua
Echaban abajo las palabras
(nuestras lenguas fueron condenadas al polvo)
Cada acto lo perseguían. Eran acuciosos.
Nos trataban como a contrabandistas
Llegaron a lacerar nuestros cuerpos con pestes
/desconocidas
Acabaron portándose como adolescentes
/caprichosos cuando decidieron quemar la ciudad
Mas entre los escasos sobrevivientes levantaremos
/Sodoma aquí, otra vez.
***
El mar de Jambelí es el mismo mar que mella los
/atracaderos en Amsterdam
Allí la huella de las embarcaciones con un mismo
/significado:
la voracidad
(un corazón vacío
un par de manos heladas
una palabra imposible de decir)
El agua haciendo que la vida corra,
que vacile al filo de la orilla como un desnudo
/trozo de mangle,
que vaya a la playa como una deidad poseída
/por el furor del nacimiento:
la semilla de la fruta de sal
El agua anunciante de su certeza
Mañana Será lo mismo: el mar es un fósil despierto.
Hallazgo en Nubia
"Fue localizada la cabeza de un efebo y parte de su
torso. A pesar de la mutilación el conjunto era
hermoso. El mármol, al parecer, era una alegoría
del fuego, porque en lugar de cabellera la cabeza
llevaba esculpidas llamas. En los ojos y labios, él
artista había logrado crear tanta vivacidad que más
de uno de los descubridores habló del fuego de su
mirada y de la calidez de su sonrisa. Lo dijeron sin
sospechar la fecha en que el bello efebo fue
esculpido, tal vez el año II del Siglo IV antes de
Cristo, cuando era común el amor entre los
hombres y la pasión no discriminaban los sexos;
sólo ardía".
FRANCISCO TORRES
DÁVILA
Quito, 1958

Formó parte del Taller de Literatura de la Casa de la
Cultura Ecuatoriana, que dirigió el novelista Miguel Donoso
Pareja, en la década de los ochenta. Fue fundador del
colectivo La pequeña lulupa, de Quito, y miembro del consejo
editorial de la revista de creación literaria Eskeletra.
Bibliografía: Agujero y víspera, Quito, 1981; El alka-seltzer
se volvió esotérico (Quito, 1987). Posta poética (Quito,
1982) (Antología); Palabras y contrastes: antología de la
nueva poesía ecuatoriana (Cuenca, 1984). La palabra
perdurable (Quito, 1991). Toros en el corazón (Quito, 1998).
De Agujero y Víspera, 1981
LA PEQUEÑA EPOPEYA DEL VALIENTE O
concluido el desembarco de organdía
por parte de los indios pubis
y sitiada la parte sur de los vientres
las feministas
comenzaron la persecución del valiente O
yo lo puedo llamar monsieur
o asesinato de la sala a la cocina
ustedes pueden denominarlo
astillero
donde la bragueta elabora sus sueños
David Cooper dijo de él
es el corazón de la política
el valiente O
conquistó el territorio prohibido
de los labios inferiores
tomó por sorpresa el reino de los senos
libertó la margen izquierda del río glande
sus enemigos políticos
lo calificaron de seductor
de la sociedad periclitonial
su más conocida hazaña
fue que durante siglos
las camas
los besos
las alcobas
bebieron de sus manos
no es francés
ni tampoco caballero de buenos modales
puesto que su ceremonia provoca gozo
y se puede escuchar
un concierto para ácido lisérgico sobre las nalgas
el valiente O
podría ser el acontecimiento más polémico
desde la invención de los sueños húmedos
naturalmente si se “hace el amor hasta despertar”
en una tina o bajo la mesa
O pasó a la clandestinidad
muchos filósofos y estadistas
se disputan su hallazgo
aunque hay rumores
de que un tal conde de orgaz
fue quien lo inventó
esto implicaría
que el legendario O posee un escudo nobiliario
en cuya parte más saliente
se mira un clítoris real en paños menores
y en su parte más baja
un miembro viril sosteniendo una cobija
últimamente
el valiente O se mete en todas las camas
por ello las feministas
exclaman
sea culto
haga el amor
pensando que O es un piloto suicida
a bordo de un mito.
MAGIA MÚLTIPLE
a C. Villalba
el mago observa al público
aplaude
éste prepara su acto
deja listo el sombrero
y la varita
en el escenario se escucha:
usted crear ver lo que no ve
se engañará solo
nuestra habilidad es fabulosa
comienza el redoble
hace un gesto
y desaparece la varita mágica
otro
y sucede lo mismo con el conejo
y el sombrero
el mago se entusiasma
aplaude
un nuevo gesto
y desaparecen
la mesa
el baúl encantado
las palomas
el aire
el mago va muriendo de uno en uno
en escena nadie habla ni se mueve
sólo "el empresario que empieza a cobrarles"
por la función y el entierro
CRIMEN EN EL CUARTO NÚMERO 7
durante varias horas
el hombre es perseguido por una idea
pero no sabe como atraparla
cada vez que lo intenta
ésta se mueve tan rápido
que sus esfuerzos son inútiles
es entonces que decide colocar una trampa
a la mañana siguiente
encuentra a la joven y hermosa idea
sujeta a los mecanismos del artefacto
la toma en sus manos
la observa con detenimiento
y la guarda en su escritorio
por una temporada
el hombre y la idea
viven juntos en el tercer cajón
en invierno se trasladan al armario
lo pintan de azul
en su interior
graban serpientes y ríos
buscan al animal
más parecido a la rabia
entre los escombros de una perilla
habitaron el armario por un tiempo
las dudas de ella
sobre la eternidad de la pareja
sobre sí el alma orina sentada
o tras un biombo
y sí los taparrabos
están satisfechos de tan voraz sacrificio
la obligan a cambiarse a una vetusta
y ruidosa cómoda
meses enteros pasa en silencio
escribiendo un diario íntimo
lo cierto es que va de un sitio a otro
sin tomarlo en cuenta
el hombre siente celos
trata de disimularlos
con el objeto
de no despertar curiosidad
en torno
al abundante pelo
que comienza a envolverlo
dos años vivió solo en el armario
ejecutando las contracciones
más complicadas de imaginar
reptando por el suelo
alimentándose consigo mismo
deambulando por la pirámide endurecida de su
/lengua
poco a poco
va injertándose al enorme cuerpo
/de madera
hasta que una noche
desesperado
toma a la idea
la arrastra por el piso
ella empieza a moverse
el armatoste enloquece
y la acaricia
cesan todos los ruidos
por un descuido de la dueña de la pensión
las polillas van devorando el armario
EN EL JARDÍN DE LOS GERANIOS
a mis padres
el abuelo
no tiene un lugar preciso en mis poemas
constantemente
va de un sitio a otro
a veces lo dejo en una escena histórica
o lo pongo a construir un columpio
en el corazón de una hormiga
pero al rato
lo encuentro liderando algún movimiento
en cierta ocasión
lo ubiqué en un poema hermético
del cual se salió
aduciendo que era una falta de respeto
merecidamente él debería entrar en un verso
que hablara del tranvía y la cebolla
como antecedentes de la época liberal
siempre trato de colocarlo
en una zona climática del poema
donde no exista peligro para sus años
sin embargo
en un texto casi lo sepulta un alud de nieve
lo que motivó su alejamiento de la literatura
superado el disgusto
lo hice participar en una poesía
sobre el cine mudo y sus consecuencias
en el universo gastronómico de los paralíticos
pero el abuelo
como buen amante de los deportes
se aburrió
apareciendo luego en un poema romántico
donde fue imposible evitar que tuviera un hijo
además
en medio de cualquier texto
no es extraño
que el abuelo conecte la radiola
y escuche un tango de Gardel
cada día es más complicado
escribir un poema
en el cual se sienta a sus anchas
y no se fatigue
por ello hemos decidido mudarnos
al estómago de la ballena ordal
que de tarde en tarde
aparece en el jardín de los geranios.
DIEGO VELASCO
ANDRADE
Quito,
1958

En los 80 integró el Taller de Literatura dirigido por
Miguel Donoso Pareja. Miembro fundador del Taller Matapiojo.
Su obra aparece en varias antologías ecuatorianas, de España
y Latinoamérica. Coordina los Talleres Literarios de la Casa
de la Cultura Ecuatoriana. Es arquitecto especializado en
urbanismo y ordenamiento territorial y Ph.d. por la
Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.
Bibliografía:
Poesía: Poemas antes de la Guerra, Panamá
1980; La poesía no es un libro de poemas, 1988;
Derrocamiento del lector, 1989; Safari a Ombligo
Equinoccial, 1991; Gato en el sol 1995;
Hundimiento de Mu y relación de otros hechos misteriosos
ocurridos en el Reino de los Colibríes, 1997; Alquimias,
2004 y Cordeles 2005 (Compilaciones temáticas).- Narrativa:
En el Jardín de Freud, 1995; ¿El poeta ha muerto? 2002
(“personaje con textos”)Tierna Ficción 2006.
De Derrocamiento del Lector, 1989
ALEGORÍA
Usted
no conoce a Li Fan Yu
renombrado asceta de la dinastía Chi
(antes del limbo)
ni al pájaro de carne delicada
que reposa en su hombro intermedio
ni la naturaleza extraña de su tercer ojo
fugando en la llanura admirable
ni su frente vítrea
ni su mágica malacrianza
ni su posición de loto sobre esa alfombra
gris.
Usted
no imagina
su plática agitada
en aquellas tardes cuando llovía
caballos de niebla sobre el horizonte
ni las explosiones de ácaros
que surcaban la colina de los tontos
en donde habita.
Recuerdo ahora su vejez agreste
odiaba la algazara
y alguna vez alguien
lo confundió con un topo
por su habilidad para predecir lo pasado
y por su vuelo tenaz...
Su belleza destartalada
sólo podía ser obra de un dios.
Él vestía los hábitos de la orden de la epífisis
y avanzaba cierta hipótesis
sobre la extravagancia de la bruma.
Fue él quien me absolvió de mis pecados de bondad
mientras bebía un líquido agrio
sobre la piedra de adoración...
Cuando quise tocar su túnica de arroz
fue tragado por la abertura que abre el corazón
para dar paso al aire
y a la luz.
MARIPOSA BLANCA
a Blanca Andrade
I.
Viajo hasta esa puerta parda
atravieso el umbral
subo las escaleras
para visitar tu cama:
estás ahí
recostada sobre el cobertor verde
Estás mirándome a los ojos
quizá pensando en cosas raras
no dices nada pero intuyes mi voz
estamos tan contentos
como madre e hijo
que no se han visto en siglos.
Ahí está la ventana por la que miras
y hay una vieja Biblia sobre tu cómoda
y un tenue manto de polvo revoloteando
sobre el armario...
Hallé tantas cosas por recorrer
ciudades navegadas por otros barcos
/ de la tierra el sol es lo que más debe extrañar
( y un poco de tostado y de habas tiernas)
/ y el clima tan diferente y sin idioma /
qué solito habrá estado recorriendo
un mundo de cosas nuevas...
Mariposa blanca
si pudiera hoy volar hasta encontrarte
te estoy llorando acá desde tan lejos
solo soy un eco triste
que atraviesa el océano
donde un montón de barcos y de agua
nos separan...
Te dije adiós desde el pasillo
fue solo un instante
sin saber que atravesaba
una puerta lejos de ti
para siempre
guardé tu sonrisa y tu último adiós
en la maleta
/ que todo le vaya muy bien /
fue todo el sonido
que subió conmigo hasta perderse...
II.
Llegué hasta el buzón y descubrí la carta
era mi madre...
todo fue tan rápido tan inesperado /
/ han venido algunas personas
que la querían / eran madres de familia /
antiguos alumnos de la escuela / y...
Tus lentes seguirán ahí sobre la cómoda
tus hojas de diario dormirán regadas por el cuarto
sobre la cama aún tibia
se desperezará la tarde
el mismo cobertor verde
el mismo espejo que ya no te refleja
el rodapié azul el bolígrafo rojo
"las tijeras puntonas"
el ruidoso cajón que ya no abres.
Sobre esta mesa de madera recojo
un último rastro de migajas.
III.
Acabo de conducir a mi hija hacia la escuela
de decir "au revoir" a sus amiguitas negras
sin sentir en mí
lo que ayer pasaba en ti
cuando allá lejos un coágulo rojizo
se agrandaba en el quirófano de una fría sala
y en tu corazón sin remedio.
Ahora hay flores negras
rezando en tu boca
y oigo voces tuyas llamándome en sueños
un olor a tiempo recorre tu espalda
blanca aurora anaranjada o violeta
simiente del solsticio polvo cósmico
que cae
desde aquella estrella desde donde
cada noche me observas.
Camino en una ciudad de nadie
tan gris cosmopolita y sin sabor en invierno
soy un anónimo cualquiera que a nadie
se atreve a decir bonjour
que divisa la torre y siente
descolgarse desde el cielo unas bengalas...
Es fin de año:
en el Ecuador los niños rellenan
con trapos una vieja media
en París un viento gélido atenta
contra siglos de historia.
Venimos ayer desde Bruxelles
tan lejos del equinoccio:
como a billones de segundos
una pista de aviones se deslizó
sobre nuestras cabezas
un pequeño punto luminoso
jugueteó en el aire
y me recordó tu ausencia.
Yo no sé si después de morir
algún gusanito nos comience a crecer
entre las manos
y si en el rostro reflorecen
los besos que cuando niños nos dieron
aquellos que ningún adiós podrá borrar
ni el tiempo. Tal vez estas
líneas sean para mí el único consuelo.
Hoy recobro contigo la poesía
de resucitar de nuevo mi infancia
como en un cuento de hadas
con final siempre feliz
un ser vivo y de plasma se ha ido
y hay otro que camina de mi mano
La muerte
es solo el punto de inicio de una
nueva espiral...
/ blanca aurora andrade descansó en la paz
del señor confortada con todos los auxilios
de la santa iglesia / sus deudos...
La piadosa luz que te acoge
los dulces musgos
que se elevan de tus dedos
tu espíritu siempre girando aquí
y allá sin tiempo
Como un punto nuevo y luminoso
para siempre.
PABLO YÉPEZ MALDONADO
Ibarra 1958

Poeta y novelista.
En los ochenta integró el taller de
creación literaria Matapiojo. Ha publicado en las más
importantes revistas del país. Actualmente forma parte del
colectivo literario K-Oz de Quito
Bibliografía: Poesía: Con las manos en los bolsillos,
Editorial Matapiojo, 1990; Deseábulos -coautor- Editado por
la Red Cultural Imaginar, Quito, 1993; Reconstrucción
metálica -Primer Premio Trienal de Poesía, Cuenca, 1993-
Búho Editores, Quito, 1995; Toca piano duende de la magia,
Búho Editores, 1997
Novela: La alcoba de los patojos, Segundo Premio, II Bienal
de Novela Ecuatoriana, Quito, 1993-, K-Oz Editorial, Quito,
2001
De Reconstrucción metálica ,1995
MUERTE EN EL PAPEL DE LOS DESEOS
Muerte blanca de papel
muerte tornasol y azucarada
muerte encaramada en los andamios
y recubierta por un cielo gris pastel
bajo la manga de los fotógrafos
en el balance de los economistas
sobre el conventillo de los desocupados
y a la esquina de la misma historia
muerte de paletó y corbata negra
muerte alucinante como la sangre de los guillotinados
muerte de cal y maleficio
de primera plana y sonrisa congelada
muerte del reloj atrapado en el concreto
y -la posibilidad de soñar-
muerta también
muerte de los sonidos en los subterráneos
en los trípodes de los muralistas de fachadas
muerte en la garganta que no replica
ni define al mar porque no conoce su sentido
muerte en martes por qué no
o en julio
-bonito mes-
para un entierro
muerte en silencio y apoplejía
de cadáveres con ritmo en los videos
que los vuelve tangibles
en las portadas.
La muerte
en su democracia divina y engominada
posa su pie sobre la historia
a pesar de
la sal de los espantos
el vino de las cofradías
el sudor de las vírgenes
el placer de los epicúreos
el juego alado de los niños
y la sangre fría de los cirujanos.
Los días no terminan de acostumbrarse
a mi garganta
ni a tu sexo
ni a tus senos
en este hueco para la ternura y su presagio
para el contagio y su estampida
sus falsas expectativas
yo sé
con certeza que la muerte
anda con zancos en esta cama
y en la de cualquier mortal
que pinte el placer
como un poseso.
De Reconstrucción metálica, 1995
SARAJEVO
Es la cabeza de un fósforo
frotada contra la lengua áspera del mapa
es el sitio donde confabuló la ficción
para terminar el siglo bajo el signo de la locura
es la puerta de escape del enlatado marca XX.
El mundo abre sus fauces para deglutir principios
animar versiones
construir tratados
admirar teorías
elaborar reportajes
con los huesos de su gente bajo un sol asesino
bajo la luz de luciérnagas dementes
que arrasan iglesias supermercados
la risa de los niños
ni la celda de los orates permanece intacta
el rito de la guerra reclama su cuota de cadáveres.
Sarajevo es una canción estridente
en medio del escaparate de la razón académica
es la bandera de la limpieza racial
que juega ajedrez con la brutalidad propia
del hombre acorralado
-el asfalto se derrite en los paladares de los niños-
se desangra por la heridas causadas en sus edificios
en sus parques infantiles
en sus prostíbulos y museos
y juega a la gallina ciega
en la era del metal
es la ruina de la imagen de los ordenadores
de la poesía escrita en las paredes
de la publicidad y su mundo feliz
es la soledad degollada en un estallido
y su onda expansiva flota en los estómagos satisfechos
de los televidentes
la muerte es la cotidiana razón de la vida
se recrea en los dardos atormentados de la insignificancia
es una luz cobriza
que salpica los muros de esta aldea inmensa
en que se ha convertido el mundo
y vende periódicos
y justifica sueldos
y hace exclamar el ¡ay¡ en las asambleas.
En mi pequeño pueblo
las prostitutas destinan una noche
a Sarajevo
los curas elevan oraciones con vino
y la mirada gacha de los feligreses
los niños juegan a la guerra bajo su bandera
y los poetas rasgan sus cuartillas
e incendian el viento con su nombre
pero Sarajevo
es una gaviota herida
por los tiburones del comercio
los mercaderes del fuego
se frotan los dólares en el pecho
y se reparten su aroma con un puñal
y destinan pólvora para alentar la paz
mientras se desangra el ala
mientras el as de oros se despeina en el umbral de las
bocas.
La cetrería se ha convertido en el arte de fin de siglo
la carne se exhibe en los vitrales de los diarios
y la angustia camina sobre las calles de la estulticia
la raíz femenina de su nombre
es la cuota mensual de sangre
de la vida.
Sarajevo .
FERNANDO BALSECA FRANCO
Guayaquil 1959

Poeta, ensayista y catedrático universitario. En los
setentas participó del colectivo Sicoseo de Guayaquil; en la
década posterior integró el Taller de Literatura del Banco
Central del Ecuador en Guayaquil, que coordinó el escritor
Miguel Donoso Pareja. Asiduo colaborador de la sección
libros de diario El Comercio de la capital; integra el
Comité Editorial de la revista Kipus del Area de Letras de
la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Quito. En 1991
publicó la antología de poesía ecuatoriana La palabra
perdurable.Consta en las antologías: La novísima poesía
latinoamericana (México, 1982); Palabras y contrastes:
antología de la nueva poesía ecuatoriana (Cuenca, 1984);
Posta poética (Quito, 1984); Poesía viva del Ecuador (Quito,
1990) y La palabra perdurable (Quito, 1991).
Bibliografía
Poesía: Cuchillería del fanfarrón, Guayaquil, 1981; Sol,
abajo y frío, 1985; De nuevo sol, abajo y frío, Quito, 1992.
Cuento: Color de hormiga, Guayaquil, 1976
De Cuchillería del fanfarrón,1981
Caballería
Y bien:
corrí flaco potro por el olor de tu pelo
orillas del mar me llamaban hasta el fondo
hundirme o no hundirme
he ahí el verdadero gran dilema terrenal.
Corrí flaco galgo y no llegué más allá de la sala de tu casa
el comedor de visita
los armarios
tu cuarto vedado tu cama
tu linda cama
tu cama no
al fondo la cocina
un pasillo como una cuchilla cortaba toda intención mía
de atisbar el más allá de tus ropas.
Corrí corrí como un atleta
el peor de la columna pero siempre en la carrera
por el olor de tu pelo ya lo dije
no siento sino un alacrán en mis rodillas cabalgando más
lento
que yo en tu carrera.
Salí flechado junto a tus pantalones
camisetas que me quitaron el sueño después de las 11 de la
noche.
Corrí corrí potro fino en medio del bosque de mandarinas
no más tu mamá
no más tus juegos y tus jugos.
Corrí caballero corrí corrí
despejé las alimañas en mi trote
fui veloz
lo más que pude
y no alcancé ni a agarrarte unos cuantos cabellos de
recuerdo.
De De nuevo sol, abajo y frío, 1992
fragmento
XVIII.
a Carolina
Días pase indagando la veracidad de la fuerza que
/guardaban las pirámides
resistí dos días más de los 40 que recomienda San Ignacio
/en medio del ayuno
en un templo budista recibí instrucciones ilegibles para
descifrar
/una desaparecida receta de cocina
desde entonces vivo despejando mi duda
las interrogaciones no detienen este deslizamiento
permanente
saber que viajamos y no saber si el destino estará lleno de
manchas
/como una jirafa o una cebra
Vega esta cada vez más cerca y nosotros de ella
cercanía que asusta como una espada muy próxima
/al pecho sin defensa
en el periplo viajan las conciencias y las acciones de los
hombres
un huracán para los que nunca recibieron polvo en medio del
viento
catástrofe para los que vivieron en la tranquilidad
/como un pulpo dormido
el desorden señalará las casas que pasaran la prueba del
calcinamiento
para nuestros abrazos reclamamos la permanencia como un
sello
el viaje estará completo con el aporte de los apretadores de
las tuercas
la calle es su elemento el grito su vigilia en torno a la
cual
/se alinean las distancias
las plantas se asfixian por el aire que quiere adecentar la
selva
los animales padecen enanismo por la extraña polución de las
ciudades
los trabajadores se abrasan de oxígeno como la cólera
guardada
/en un globo que se eleva
todo existe hasta llegar a Vega en el viaje sin retorno y
sin tardanza
que la flor crezca fuera de la tierra para que sienta frío
que el pez camine sobre la arena seca para que no reniegue
/de su pasado
la humanidad produce a veces seres premiados por la bondad
/y el juicio
el beso de la compañera es un sereno signo de futuro
el camino es una loma donde sólo desde arriba se aprecia la
quebrada
las sociedades se transforman con la persistencia del sonido
/que está en el caracol
los reformistas se contentan con percibir la altura de la
cima
/y no subirla
siempre hubo animales que anduvieron lejos de la manada
/para no compartir el esqueleto del bisonte
este camino es útil si mi huella se convierte en pisada tras
pisada
la precaución es amaneramiento ante la alta cuota de
plusvalía
/que nos quitan
el futuro es el presente pensado en el día de mañana
¿Encontraremos seres de otra galaxia que habrán llegado
/al comunismo?
avanzamos seguros después de la escisión de aquellos
/que tenían miedo al fuego
los que no recogieron leña para la lumbre ahora están con
susto
/y desamparo
se cubrirán de nuevos nombres pero hay sujetos que no
limpiarán
/la piel contaminada
la historia y el mundo se comprimen como un carbón que va en
busca
/del diamante
la secta peregrina como la procesión del insecto que va tras
/la miga equivocada
el reino del actuar asusta a los primates que tiñeron sus
sombreros
/para evitar ser reconocidos
el movimiento es una hamaca cuyo extremo se rompe
es también el cariño que me da la fuerza de tu mano
/una respuesta a tanta duda
en la inmensa oscuridad el mundo muestra su combustión
/como cigarrillo en media noche.
XXII.
Alsacia era una región de mi mapa personal aún no visitada
/por no saber si era francesa o alemana
consternado por la guerra que dificultaba la importación de
lentes
/y de espejos ópticos modernos
no quise quedarme a la intemperie y por eso aguardé con
esperanza noticias nuevas de un país o de otro
como a un documento que encerraba una verdad científica y
famosa
mas yo escribía imaginarios que no habían sido imaginados
trastocaba tiempos dibujando constelaciones sólo visibles
/en un invierno al pie del agua
allí la vi dormir aunque no supe controlar sus sueños
/ni yo mis pesadillas
(“la gentileza de sus palabras hacia mi persona”)
sin que se diera cuenta
sin que me diera cuenta
protegí sus pechos de ruidos sus ojos del exceso de yodo sus
caderas
de residuos calcáreos microscópicos
del sol y de las algas armé la defensa de sus muslos la
guarnición
de su cintura midiendo allí la longitud exacta de mi abrazo
memoricé cada palabra y cada reparo que remeció la supuesta
fortaleza de mis convicciones
mezclé mis bálsamos para humectar sus cejas besé poro por
poro
sus lunares que destilaban cada condensación tocada por la
lengua
encontré un poema completo incrustado entre las letras de su
nombre
(secretamente fui un rayo infrarrojo tonificándome en sus
hombros desafiando la caída de sus piernas)
mas una ola siempre nos revuelca nos revuelve hacia la
tierra firme débiles después de semejante esfuerzo
entonces era discípulo del vivir en buena ley y cortesía
pero intenté desatender las voces que me ataban el deseo y
fui copiado
/ por el peso y la costumbre
por la obediencia al estado civil como parte del legado
hacia la prole
("y muchísima suerte hoy y siempre")
así me quedé añorando esa imagen que delineó mi afán de
vivir juntas
/dos tres conciencias a la vez
estallando una por otra colisionando mordiendo el filo una
sobre otra
extrañando su voz y su cuerpo que habitaré aunque nadie ni
yo mismo sepa cuándo cómo dónde
Alsacias mar
(y amar)
y dueña de un todo imposible universo de locura.
Fernando Itúrburu
Guayaquil 1960

En los 80 integró el Taller de Miguel Donoso Pareja. Ha
estudiado literatura en Ecuador, Francia y Estados Unidos.
Desde 1998 trabaja como profesor asistente en la Universidad
del Estado de Nueva York, en Plattsburgh. También ha escrito
ensayo. Próximamente publicará una traducción del inglés, de
poetas negras norteamericanas.
Bibliografía:
Maitines y laúdes, 1985; Vástagos,1990; El camino tomado,
1997; y Contra sí mismo, 2004.
Narrativa:
El cholo Cepeda, investigador privado, 2001; Si
es que te queda cariño, 2004
De Contra sí mismo, 2004
* * *
lo que ocurre en las páginas de los libros es como una
película:
un paisaje que veo distraídamente y que pronto olvido
como una ciudad sin nombre
que es igual a esta ciudad
pero más perdida en la planicie
allí hay un hombre
que es igual a mí
pero más perdido en la planicie
* * *
para hablar de sí mismos
los congresistas usan la tercera persona
se ponen solemnes y ridículos
frente al espejo y las cámaras de televisión
(con el pecho hinchado, como lleno de condecoraciones)
y con palabra fluida
dan soluciones a los problemas nacionales
como los futbolistas antes de los partidos
como los abogados durante los procesos judiciales
y tú ¿qué regocijo especial encuentras en el molestoso yo?
* * *
un día nublado en Guayaquil
una cantina serrana en Guayaquil
una rockola bien abastecida de boleros y pasillos
-la muchacha en estos momentos
regresa con más cerveza fría
carne de cerdo y condimentos-
es lunes por todas partes
un día largo, anónimo y perfecto
paraíso de borrachos
* * *
los poetas escriben
para conquistar el amor de una muchacha
para explicar los misterios de la vida o de los sueños
y si el tiempo es benigno
ser nombrados por los siglos
sólo tú escribes para la alabanza pública
* * *
contaste que habían traducido tus poemas
inmediatamente recordé la voz mi madre
sospechosa siempre de esos reconocimientos:
a ver si es verdad tanta belleza
y era lo que pensaba:
tu traductor es el verdadero poeta
* * *
Mónica: ¿recuerdas los días de Oregón
cuando sentados veíamos caminar a las muchachas
junto con la primavera?
han pasado tú y el tiempo
pero aún estoy contigo viendo a las muchachas en flor
* * *
la vida diaria no son las aguas
fluyendo milenariamente hacia la oscuridad
Si no el momento en el que forjamos remolinos
debajo de esas corrientes
MARIO CAMPAÑA
Guayaquil 1959

En los 80 integró el Taller de Literatura dirigido por
Miguel Donoso Pareja en Guayaquil. Reside varios años en
Barcelona, donde dirige la revista Guaraguao, especializada
en cultura latinoamericana
Bibliografía:
Francisco de Quevedo, el hechizo del mundo, colección Vidas
Literarias, editorial Omega, Barcelona, 2003; Días largos y
otros poemas (poesía), Plaza y Janés Editores, Barcelona,
2002.
El olvido de la poesía se paga (poesía), Ediciones de la
Universidad de Cuenca y Casa de la Cultura del Azuay,
Ecuador, 2002; Visiones de lo real en la poesía
hispanoamericana, DVD Ediciones, Barcelona, 2001; Días
largos (poesía), Sistema Nacional de Bibliotecas, Quito,
Ecuador, 1996; Así en la tierra como en los sueños
(antología del cuento ecuatoriano), Biblioteca Ecuatoriana
de la Familia, Quito, Ecuador, 1991; Poesía modernista
ecuatoriana (antología), Libresa, Quito, 1991; Cuadernos de
Godric (poesía), ESPOL, Guayaquil, 1988. Su traducción de
Una Tumba para Anatole, de Stéphan Mallarmé, aparecerá en
septiembre en la editorial Bassarai, de Vitoria.- Su último
libro de poemas es Aires de Ellicot City.
De Cuadernos de Godric, 1989
fragmento
1
Yo, llamado Godric,
Recogedor de amuletos y presagios en la arena
Mercader olvidado por antiguas caravanas
/y crecientes playas
No podré morir si no retornan los caminos,
si no renacen mis amigos y mis años
Yo, que no llegué a Bizancio en tiempos de viajeros,
que pude ser templario, funcionario real,
/navegante próspero,
sin cota he quedado, sin yelmo, armadura y lanza
Yo, cubierto por la arena y por la mísera memoria,
me pregunto hoy sí la devota embriaguez
/de mis últimos días me permitirá el regreso,
Vencidos los alcázares
cumplida la voz del nigromante
De Días Largos, 1995
fragmento
11.
Muchos años dejé libres mis animales en el bosque
Los paseantes habían echado a perder
la tranquilidad de sus cautiverios
y ellos de manera a veces violenta
me exigían su libertad,
o desde sus encierros agredían
a los muchachos de los alrededores.
Dejé mis animales en el bosque,
abrí de par en par las puertas de mi casa
y esperé que los temerosos muchachos crecieran
libres en la inmensidad de las verdes colinas
y que llegaran al fin los esperados visitantes
que cultivarían y harían crecer
mi tierra y mi morada.
Mas la casa permaneció vacía,
las puertas cayeron ante continuos golpes de agua,
crecieron musgos en las paredes y en el patio
y yo permanecí en el invernadero
sin fuerzas para evitar la caída de mi casa.
A veces creo escuchar el oscuro aleteo de mis antiguos
animales
Y me pregunto si debo volver hacia el bosque
Si los encontraré todavía
Si habrán emigrado o habrán muerto
Si podrán, acaso, renacer en mí,
Si podré, entonces, edificar mi nueva casa.
20.
Cuando llegó
los pájaros temblaron
sobre el corazón de las flores
Cual veloces emisarios propagaron la noticia
Llegó
y convirtió mi casa en un lugar lleno de voces
Miró a todos lados, dijo que no hay caminos nuevos
recogió los recuerdos y desapareció
Y los dulces emisarios del amor
emigraron a los desiertos del sudeste
las voces volvieron a sus paredes óseas
a la impenetrable habitación sin luz en que dormitan.
De Aires de Ellicott City, 2006
fragmento
¿He llegado? ¿Adónde?
¿Qué lugar es éste
Donde los cuerpos cuelgan del asta de los augurios
Y hay hombres con soles en la cabeza
Alas cortantes y ojos en las alas
Guardan el corazón en las arquetas
Llenan sus bolsas de azufre
Y pesan sus almas con gestos tramposos
En el fiel de balanzas trucadas?
Ante la mirada escrutadora de los ángeles
Los pájaros pían ferozmente a ras de suelo
No en el aire sino ocultos en una hierba que no hay
Con sorda furia fantasmal, lejana.
¿Quiénes son, quiénes,
Pobres seres sin rostro
Que hicieron de la mentira un ardid,
De la astucia una verdad,
Y se ahogan ahora sin pausa
La lengua hundida en la garganta, embalsamada
Por el polvo? ¿Quiénes esos seres austeros
Que contemplan cabizbajos la vida como estatuas
Esperando la permanencia
Sin descansar de lo infinito; olvidándolo;
Y se complacen de no estar muertos
E intercambian sus muertes
Mientras pierden su polen magnífico?
Sacrifican hombres y no ciervos
Y a un toque de silbato desnudas mujeres perseguidas
Corren delante de sus amos en los bosques
En sucio juego beatífico.
¿Qué lugar es éste, cuál
Donde no hay, y los amores se amontonan
Unos sobre otros, acechándose
En un gran cementerio:
Promiscua voracidad del pasado continuo
En tortuosa vida póstuma?
Corre el gamo en un campo que no hay, y el ave
Vuela en un aire que no hay. Y tiembla el pez
En aguas que no hay. No hay.
Vive el hombre una vida que no hay.
VICENTE ROBALINO
Ibarra
1961

Poeta y catedrático universitario. En la década de los
ochenta formó parte del Taller de Literatura de la Casa de
la Cultura Ecuatoriana que coordinó el escritor Miguel
Donoso Pareja en Quito. Sus textos se han publicado en
revistas como Eskeletra y la de la Universidad Católica de
Quito.
Bibliografía
Posta poética -coautor- (Quito, 1984); Póngase de una vez en
desacuerdo (Quito, 1990);
Sobre la hierba el día, 2001
Ensayo: Juan León Mera, una visión actual -coautor- (Quito,
1996).
De Sobre la hierba el día, 2001
fragmentos
I
Sobre la hierba del día
un pájaro entona
la soledad de Dios: la altura.
En ese instante
el paisaje cae vertiginoso
hacia la nada.
III
Deletreaba para él cada mañana
(igual que Dios en el Génesis)
los extraños nombres de las cosas:
silla
lámpara
velador
espejo...
Sólo entonces pudo reconocer
la ronca voz de la lluvia
el rumor que en la oscuridad
habían dejado las palabras.
VI
Quizá el mirar sea un oficio
una sana costumbre
tener el semblante de las cosas
cerca de la ingratitud de la memoria.
Nunca será certeza
de que el mundo se ha ido
pues algo quedará en el fondo
guijarro que soledad esconde.
XI
Las miradas de los ángeles caerán,
sobre los cuerpos de los arrepentidos.
La eternidad recostada en la hierba
seducirá a los justos.
Respetables pecadores
pernoctarán
en la memoria del verdugo.
XII
Lo que separa el día de la noche
un rumor apenas un instante
un cuerpo que podría revelarse
o un gran vacío: la página.
XIII
Sentarme
frente a la misma pared
hasta que el éxtasis empiece.
Sólo allí
muy cercano a la muerte o al olvido
lanzar al cielo una interrogante
XIV
Ahora que descansan en un jarrón
el silencio se ha pegado a sus pétalos
como mi memoria a tu sombra.
Solo camino con ellas
cuando empieza la oscuridad.
XV
Nos ha dejado la noche
para que pesemos
la miseria de nuestros días
y envidiemos a los árboles
que viejos y deshabitados
aún sostienen el cielo.
XVIII
Es verdad que mañana
todas las cosas estarán
donde tu memoria las dejó.
Pero si insistes en llamarlas
morirán apenas las nombres.
XXIII
Se apaga una ventana
lenta hoguera que niega el día
a oscuras sin saber dónde
empieza o termina el mundo
máscara con que calla
mi yo ante el olvido.
XXIV
Aves
perforan los ojos del cielo.
Dios enfurece a sus ángeles.
Los lagrimales de las puertas
destilan silencio.
En el aire se pudren palabras.
GALO TORRES
Cuenca
1962

Poeta y traductor. Formó parte del Taller de Literatura del
Banco Central, Sucursal Cuenca. Ha traducido del francés al
español “Elogio de la nada” del poeta Christian Bobin; el
ensayo Francis Bacon, de Gilles Delueze, y Cuadernos de
Saorge del poeta francés Charles Juliet. En 1996 obtuvo
Mención Única en el Segundo Concurso Nacional de Poesía
César Dávila Andrade. Textos suyos se han publicado en las
revistas Eskeletra, Cuaderna vía y Línea imaginaria. A
partir de 1988 mantiene una columna de crítica de cine en el
diario El Mercurio de su ciudad natal.
Bibliografía:
Cuadernos de Sonajería (Cuenca, 1999). Sierra
Songs (2003, Casa de la Cultura Ecuatoriana).
A ELLA LE GUSTAN LAS CANCIONES
Y camina con tanta gracia sobre la acera
que en cada calle se cosecha el eco de sus pisadas.
Ella, que odia las jaulas pero ama los anillos.
A veces se equivoca y tropieza con las cosas
pero al final se reconcilian y la saludan moviendo sus
patas.
Ella, que es tout feu, tout flamme
y que dice obscenidades cuando ama.
Que es capaz de enamorarse por un día de otro hombre
y que no duerme cuando
adivina mi deseo por su hermana.
Ella, que odia las películas de terror
pero se conmueve con los monstruos del cine mudo.
Que tiene la manos pequeñas —pero como dijo el profeta:
son las únicas que tocarán el cielo—.
Y con qué paciencia cultiva los lugares,
les hace un hoyo y siembra el nombre de sus hijas.
Con qué dicha permite que el mundo la invada,
la lluvia, los cereales, los noticieros, mi sexo.
Ella, que odia las despedidas pero ama los muelles,
que no absuelve a este impenitente idólatra de caderas
Ella, que tanto ama las canciones de Sinatra
y los nombres de los cantantes de jazz,
sabe que si me fuera dado volverla a elegir
dudaría.
EL CUERPO ES UNA PÁGINA
CÓMPLICE DE LA MIRADA
a Cardoso
Cuando visites un cuerpo, lee sus pliegues.
Descubrirás entonces que ombligos,
talones y muslos son escrituras.
Por ejemplo, hay pechos escritos en caracteres babilonios,
Los únicos capaces de amamantar a toda mi tribu.
Y sabrás que hay vientres núbiles, de temblorosa caligrafía,
volátiles canciones de moda.
Y rodillas, rodillas como libros sagrados,
abiertos para ser leídos con devoción e incienso.
Y labios, labios de frase tan discreta
como los rótulos de una película muda.
Y caderas, caderas escritas en tono mayor,
aquel en el que se escriben todas las elegías.
Y también mejillas, mejillas de tan plácida lectura
como la poesía china de la dinastía Tang.
Y cabellos como una estela de trazos arábigos
entre las que ella asoma como una manzana en un sueño.
Pero ¡ay!, están los ojos crípticos,
los impenetrables codos de vocación barroca,
aquellas manos que se enroscan en su metáfora,
y son como un breve verso gongorino
cuya clave aún no encuentran los hombres.
CORREO PARA POETAS
Para sentirte más protegido en el oficio de poeta
arrodíllate, por la arena, lienzo iluminado por la luna.
DEREK WALCOTT
Amigo poeta:
para sentirnos más protegidos en el oficio
elevemos un salmo
al dios que todavía no nace
y muy de madrugada despertemos
a todo el gremio de los guitarristas,
solo así este instante volvería a llenarse con la misma
sustancia
que esa mañana en que sus piernas bajaron del autobús,
-tenía diecisiete años y era toda libros y uniforme—.
Para poner al amparo el poema oremos
mientras contemplamos la delgada ilusión de esas películas
que transcurren entre la nieve y árboles agostados,
o inclinémonos ante las piezas de obsidiana y basalto
en las que algunos hombres leen la biografía del incario.
Para sentirnos más protegidos en el oficio
deberíamos socorrer las heridas de los amantes
con una gasa que por ejemplo
tuviera la forma de andar de los amados.
Maravillémonos pues de la humilde gracia
con que toca un músico municipal
y agradezcamos la voz del órgano catedralicio
que como un anciano profeta predica
una doctrina tan gastada como sus fuelles.
Yo mismo, para dar merecimiento a mi escritura,
me adelanto a la habitación donde yace mi cadáver
para saludar a los que se acercan y me despiden.
En fin, para poner al amparo el poema, amigo poeta,
te ruego hacerlo con la misma gracia que ella
cuando termina de bañar su cuerpo.
IMAGEN CONGELADA
Al fin caí de bruces en la nada,
hundiéndome en una pura y dura extinción
D. H. LAWRENCE
Desde el principio yo verbo, contracción, flujo.
Arteria vertical. Acción. Imágenes. Reflujo.
Un hilo de sangre bautizado con un nombre.
¡Pero basta! Hoy, ahora, cierro mis venas y
retorno, regreso a las cosas, al agua y su edad coagulada.
Quiero por un tiempo
entrar en el sueño como fósil que duerme en la caliza.
Pido un retiro de cuarenta edades a mi desierto.
Reclamó para mi carne la dura piel del carbón
y para mi ojo la quieta mirada de un santo de yeso.
Que mi mano sea el ocioso péndulo de un antiguo reloj
y olvide su vocación de llave, caricia y cincel.
Que mi espejo me devuelva
la inmovilidad colorida y apacible
que tienen los retratos pintados en el Renacimiento,
-con un tipo de muerte que no es muerte-,
una latencia sin vocales, cadencias ni prodigios.
Que mi cabeza regrese al umbral de mi primer latido
y deje de ser esta bala que rebota entre vigas y
atardeceres.
Que mi pie se reconozca pariente del té, del pozo y el
árbol,
y abandone el tráfico, las aglomeraciones y los puentes.
Huyo de las flores que crecen en la boca de las sopranos
y entrego mi mano al aromado cieno en que duerme el pantano
—esa contenida y movediza muerte—.
Abandono tus recetas, tu almohada, tu campo de carne
y me congelo al borde mismo del minuto señalado para mi
muerte.
Quiero, por un instante infinito, la intacta y pura
serenidad
de un príncipe del incario que contemplara su funeral.
MARCELO ARTEAGA
Atuntaqui
1962

Licenciado en Artes Escénicas en la Universidad Central del
Ecuador. Residió por doce años en Europa (Zürich, Roma,
Atenas) y cinco en Asia, (Bali, Bangkok), donde trabajó para
periódicos y revistas alternativas. En la actualidad vive en
Otavalo y se desempeña como traductor independiente.
Bibliografía: El Armador de Relojes (1995); Amores estériles
(2004); Viajes (2005); Líneas de Fuego (2006)
De El Armador de Relojes, 1995
EL CIEGO
No tiene perro ni hija que le guíen.
Llega a la ciudad palpando las murallas
tras la fragancia del pan recién sacado del horno.
Todos allí le conocen: cantará el fragmento
de un poema a cambio del hambre;
pues él sabe que en el pan
y en el canto están los dioses.
LAS AVES, ACTO II
Cuando Aristófanes se dio cuenta
de que sus dioses eran demasiado ingenuos
como para tomarles en serio, empezó a escribir
cubriendo su rostro con una máscara,
a fin de que ellos no se fijen en él.
No buscó en los festivales su sitio de privilegio
junto a Sófocles, a Eurípides, o al mismo Esquilo,
tan venerado como Homero,
sino mas bien un banco simple junto a la plebe,
en esos días cuando los dioses
bajaban al mundo disfrazado de griegos.
Será por ello que en nuestros días,
al representar sus obras, los actores encontramos
una máscara -sonriente y mordaz-
abandonada en algún sitio del teatro;
la misma máscara que el sátiro
olvidó en sus andanzas por la tierra.
De: Amores Estériles,2004
CÉSAR VALLEJO
De mí hacia las calles sobra un cuerpo.
Tres veces nos sentamos juntos
para compartir la mesa,
dos veces me traiciona y a la tercera
acabamos las horas con un hueso.
¡Ay! Y después de tanto golpe bajo,
de tantos borrones y cuenta nueva,
el hambre viene otra vez, toma los cubiertos,
nos devora y vuelve al otro día
en forma de perro, de siempreviva
o algo parecido al hombre,
como un plato con hojas para la cena,
oliendo a grasa, a estiércol; pero vivos al fin,
se nos enreda en la lengua, se nos destartala.
Yo le hablo en voz baja, cerca de dormir:
ya llenaste la barriga, quédate quieto,
comedor de puerco, con tus palabras.
Y él me contesta en pausas leves,
-como si fuera inmortal:
¿Qué vida es ésta? A pesar leer a Marx
y ser optimista
¡no puedo reconciliarme contigo!
NOCIÓN
Cada uno tiene su noción del tiempo,
lo que consideramos definitivo
mantiene aún su principio de expansión,
igual que una estrella que no logra saltar al vacío
y está detenida en la infinidad de probabilidades;
lo que miramos a través de las ventanas
es un arquetipo en los ojos
evadiendo cada segundo el final:
el eje roto del tiempo.
LA MAGIA DEL POEMA
Mis malas noches con un libro en las manos
son las mismas del Dios,
convertido en agua o en bestia,
prisionero del laberinto.
La ciudad me entrega cada mañana
sus hijos primogénitos, las mujeres
en los dominios del placer
para calmar mi cólera
e ignora que mis ojos no duermen,
que la sangre en mis labios
renueva mi energía.
La magia del poema consiste
en liberar al centauro.
Y en ese empeño no hay nombres ni reloj.
ZÜRICHBAHNHOF
A nadie le interesa saber de dónde vienes,
cuando bebes el agua sabes que no eres de aquí,
no son tus palabras sin el calor de tu lengua
aunque hables como ellos, acentuando la voz.
La juventud te dio el viaje
y este pueblo para el vigor de tu edad.
Aquí haces tuyos los horarios del tren,
los héroes del parque
con flores exóticas en primavera;
a veces, luego del trabajo, te refugias en el cine
huyendo del frío y mientras llega
la hora de visitar a un amigo;
entregas la juventud a una ciudad extraña
aunque nada de volverá contigo,
ni siquiera los hijos que alimenten tus manos.
Cuando llegue la fecha esperada,
se detendrá el bus y estas mismas calles
pisarás, atraído por su abandono;
no será difícil reconocer la casa de tus padres,
e irás a ella pensando en el águila
que, al ver su plumaje escaso,
vuelve a los riscos donde aprendió a volar
y se precipita al vacío.
MARGARITA LASSO
Quito
1963
Poeta y cantante de música ecuatoriana popular y de
vanguardia. Colaboradora de revistas como Cultura del Banco
Central del Ecuador y Letras del Ecuador de la Casa de la
Cultura Ecuatoriana. Varios de sus textos constan en algunas
antologías editadas en el país. Ha grabado más de siete
discos; Luna Desnuda, Villancicos y Canciones de Cuna, Más
bueno que el pan, entre otros. Consta en la antología:
Poesía erótica de mujeres: Antología del Ecuador, Quito,
2001.
Bibliografía: Erosonera (Quito, 1991); Queden en la lengua
mis deseos (Quito, 1994); El trazo de las cobras (Quito,
1997).
De Queden en la lengua mis deseos, 1994
aunque la franja que te atraviesa el pecho es negra
será blanco el esternón cuando te mueras
no la flor de taraxaco y sus flechas de sol crío
no la piel de mirlo que tienes en los ojos
no las venas en la mama de la mama que amamanta
no lengua de minero que come moras y mortiños
no el chasquido del coito en tus riñones
será blanco el esternón será blanco
en cambio la aflicción que te devuelvo astillas de esternón
que lastimaste
será negra
no lágrima de lagartaleche
no las mamas de la mama y su pezón de uvillas
no el aliento de la loba en la cavidad de la neblina
no el sable de la luna ni su boca
no el chasquido del coito en tus riñones
será una franja negra la aflicción será negra
**********
I
y tus besos
como el órgano de la catedral
como sus tubos
largos
como el dejo de sus bajos
tus besos hondos
graves como la octava de pedales
cuyas lentas vibraciones son las últimas que escucha
el oído humano
fértiles como el teclado de tierra
y la resonancia de sus pesados temblores
II
tus besos
guaitambos de carne y jugo
el acento de la incertidumbre en cada movimiento
suave la nave de la lengua
las teclas de madera o de marfil
la exhalación del fuelle y sus columnas de aire
el órgano de la catedral
esófagos y pliegues lánguidos
como las algas del lago que se extinguen
los altares laterales
las alturas oscuras del coro
la cúpula húmeda de los besos
la cúpula de la hembra rezumante
la cúpula del hombre que rezuma
las válvulas de la vulva como un corno nocturno
la piedra estremecida con el intercambio de óleos
III
la catedral de cal
desde los muros escupe el frío
y apaga el candelero
la organista mitiga las pasiones tubulares
en el tumbado frescos de tus buenos designios
contratalones la cicatriz de caudas y cráneos
que fueron arrastrados y rodaron
el portón y su chirrido de gallo degollado
largas la aldaba y la nostalgia
y el ahogo
un hongo en el atrio
la sombra que te nombra
la catedral contrita
resuella
como una flor de hollín
como sobre la arena
una ballena
entre caballos
De, El trazo de las cobras, 1997
South St. Seaport, N.Y.
Al fondo una vieja ciudad sorbe los seres que mueren. Sobre
las torres, ámbar cae y lame ventanas y antenas. Lejos de
los puentes y las construcciones, en el horizonte, flota un
dirigible. Carga oxígeno frío y humo, neblina oblicua, gas
para ángeles y alturas. La densidad del aire es su envoltura
al vuelo.
A la vista de barcos y botes, el dirigible, cometa con que
juega el transatlántico. En su armadura hilos metálicos
sujetan arcos de tafetán. Enorme lámpara china, cuando
atardece, luciérnaga, el dirigible.
Magia en los ojos y agujas ¿por qué no estás?
La ráfaga helada endura mis pezones.
El dirigible pende del verano que muere y se aleja fatigado.
Al muelle no llegan los mensajes que traslada pero mi
corazón de gas pesa y cavila como el suyo:
es lento mas no desconfiado acaso pasea
Contemplo el muelle, mar y madera. El agua chacotea y
charla.
No refleja la quietud del puerto.
Y las embarcaciones, cuerdas y lonas enroscadas, se dejan
mecer libres en las múltiples hamacas azulámbulas.
No reflejan la quietud de este costillar.
En el puerto he dejado la parte de mi sombra que contuvo
luz.
No tengo yemas. No tengo dónde remojar el horizonte que tu
amor me regala, con qué palpar el astro que crepita y se
oculta. Apenas sé condenar la quemadura que fija en mi
retina.
Este es un puerto enorme éste es mi corazón que viaja.
Desde el andén no he visto pájaros ni me he quejado. Los que
habitan este espacio pescan -como yo- solo la vista de los
puentes.
Y helos ahí: albatros de acero que sujetan con cables la
isla de Manhattan.
Pero nada vuela.
Solo el dirigible.
Inflamable corazón que se va.
EFRAÍN ESPINOSA FALCONI
Riobamba 1963

Desde 1996 busca nuevos horizontes en Europa. En Londres
estudia inglés, diseño gráfico y fotografía, además de
dirigir varias publicaciones iberoamericanas. En 2001 se
radica en Ibiza, España, ciudad en la que trabaja y reside.
Ha sido promotor de eventos culturales de la comunidad
ecuatoriana y latinoamericana en Europa.
Bibliografía: Sonora complicidad Nocturna, Quito 1994; De
Uvas y Evas, Quito 1995; Goznes Itinerantes, Londres Reino
Unido 2000; Incrustaciones, Londres 2001; No pude salir de
este poema, Ibiza, España 2006.
Ha cumplido y cumple varias actividades editoriales en
Europa: Editor revista Diáspora, Londres 1999 – 2001 -
Editor Crónica Latina, Londres 1997 -1999 - Redactor
Suplemento Crónica Latina. Diario El Mundo/Ibiza y
Formentera 2004 – 2007 - Corresponsal Baleares Sin
Fronteras, Ibiza 2005-2006- Redactor Deportes Diario El
Mundo / Ibiza y Formentera 2006 – 2007- Editor Crónica
Latina, 2007 Ibiza, que circula con el Diario de Ibiza
De Goznes itinerantes, 2000
Fragmentos
RE-VERSOS EN GRIS
Lo que el poeta torna poético
lo que la poesía captura
lo que se dice poéticamente
lo poéticamente bien dicho
¿Qué?
el poeta …
I
Parte de su atmósfera y especula en ella
La naturaleza al llenar vacíos
reemplaza respuestas con ausencias
Intento dejar estos aullidos
en su metabolismo
Todo …
principalmente los residuos
en mi incrustados con palabras grises
El titilar
de la ciudad Razones
necias-razones todas-ciudades
que sostienen mi cordura
entre bronces y monumentos
La razón
es el dios acomplejado sin respuestas
la pantera con la preñéz del sol
el aborto del aire en humo
la labriega con sus estrellas sin amanecer
la maga de cartones en los que permanece
mientras transcurren
vientos, aguas, soles y tempestades …
La naturaleza deviene en razón
como lógica absolutista
Dibujo borrones de poesía fragmentaria
en óleos que poseen
e invaden a la naturaleza muerta
tornándola ocre y metálica
Fuertes referencias de mascotas
el panteón ha capturado las fobias de mi gato
en millones de gamas
Despiertan los bosques
que esconden el amor en minutos / mujer
a punto de su fingido orgasmo
cataclismos y por supuesto murmullos
Tenía la seguridad
de encontrarla
en donde la creación no se detiene …
en los lugares
que alguien cruza la pierna
buscando alguna seguridad
y se refugian en periódicos a medio leer
Pero en ninguna banca de parque estuvo
Y los versos se fueron …
se quedaron en el asiento …
de pie … allí están …idos …
II
Regresa a sí, en busca de algún sentido
No conozco otros temas
y hablo de mis alambradas
Sin encontrar nubes para subirme
tuve que bajar al pavimento
en donde se vive precozmente
es el bosque de cemento
Allí se esconden solitarios
versos abatidos por ausencias
Viven - desviven
aún no mueren pájaros trovadores
terriblemente tristes de alimento y melodía
¿De dónde surgen los poemas?
¿Y los poetas?
los poetas se hacen de la palabra
la palabra hace poetas
los poetas son los que hacen palabras
las palabras y los poetas hacen poesía
la poesía hace poetas
los poetas
la palabra …
¿Una inexistencia actual…?
Me pregunto sin nunca responderme
Sus voces roncas o melodiosas
sus versos que únicamente no tienen alas
para vivir del viento
o de tan usados zapatos
sus callos ya no duelen al caminar
La palabra separa a ella de la vida
y la transforma en enredadera
creciendo en el humo de cafeterías
y construyendo la vida
desde la exquisita especulación
V
El se niega, al negar su poesía
¿En dónde estás…?
Tu manantial es el silencioso
caudal que te ocurre dentro
sin peces ni ruidos exteriores
sin el cordel que trepas edificios
a mirar el hormigueo urbano
Estarás allí
sin nada de aquello
que conforma el cristalino silencio
voces
poesía-urbana
metáforas
reseñas
autobiografías versificadas
El poeta no existe
ni su palabra ni su aroma
y sin él
su poesía transparente
Se fusionará en la neblina amorfa
Así es la ilusión
cuando nunca se la ha tenido
un volcán buscando cráter
¿Y luego…?
los escombros de uno mismo
recogiendo su anonimato
Nos ofrecemos en gotas siendo ríos
gotas minúsculas
olvidadas en los sudores piel-carne
Es demasiado el universo para existir
son tantas las olas para sumergirse
Soy … el instante que deseas encontrar
mientras tiras de mis músculos
buscando perderte entre mi cuerpo
Dices
“Somos gotas
cuando nos volvemos líquidos
gigantes pero no únicas
somos solamente el fluido
Imagínate no eterno
la eternidad pasó ya
la siguiente vendrá pronto
Somos
cotidianidad
libro leído, conceptos, escuelas
virtuales
transitorios
No elegidos para monumentos
a-históricos
actuales”
Sueños entre mezclados con realidades
es demasiado el torrente que ahoga
sin pausa
sin detener el itinerante naufragio
Es que otra vez
mi vote se deja al capricho del viento
Olas ... una tras otra
constelaciones una y otra
mundo incapaz y necio
agua de peces sedientos
Imaginarios piratas
asaltando imaginarias islas
sueños chorreados de sudor
Tengo este tesoro para ti
un puerto en cada fatiga
una nostalgia en cada alegría
tengo lo que tienes y tienes lo que no tengo
Una flor acabada de ser muerta
entre tus manos …
IVÁN FLORES
Ibarra 1963

Poeta y pintor, “desencarnado en Ibarra a inicios de los
60”. Su obra misteriosa y distribuida en ediciones a veces,
ha sido poco valorada debido al mundo sicodélico y
“marginal” en el que el autor se sumerge de tiempo en
tiempo. Su obra poética ha sido publicada por sus amigos y
familiares en tres libros, cuya compilación más importante
fue editada en la Casa de la Cultura Ecuatoriana en 2002: A,
Tengo la esperanza del barro traspasado por el sol.
¡Eres tú!
Muerte ...
... abres tu cuerpo enigma
una sola vez en cada vida
desenvolviendo
tu oscuro y descomunal erotismo
a los ineludibles amantes
de ti, Desconocida,
a nosotros,
los que estamos. Eres fuego, oquedad y silencio, absorción
inescrutable. No terminarás jamás de consumir la vida,
por eso nombro tu atemporal servidumbre;
la vitalidad que fluye y abraza lo vivo
es el poder que alza su horca sobre ti,
dejándote vencida;
con cada lirio que nace
se escribe nuevamente tu epitafio.
"LA DANZA DE LOS AHORCADOS"
El pájaro se desangra.
La danza de los ahorcados se instaura.
Rimbaud permanece acostado en el diván con su
/compañero haschish.
El bufón lo mira con ternura;
el humo se desangra como pájaro.
Vaga un cisne negro sobre el estanque abriendo inauditas
/percepciones.
El poeta se sienta,
coge su pluma de ámbar y escribe sobre el pergamino.
La palabra es elástica, el artista se acerca al misterio.
Es un eterno fabulador, un títere que baila al ritmo de
/conjuros extraños.
Lo miro haciendo el amor a las palabras,
dejando su noche en nuestro mediodía.
Rimbaud, vidente órfico en el que se revela el erotismo.
El pájaro se desangra,
el artista lo ve con infinito amor
y le clava un puñal de hueso para que no sufra la vigilia
/del dolor.
La danza de los ahorcados se instaura.
Perdido en el filo del sueño, masticando muñecos sin cabeza,
soñando la muerte, así te reivindico Rimbaud,
esperando que caiga la horca para otros malditos que
vendrán.
En el paraíso baila el vate cual si fuera un tizón
encendido.
En una esquina cualquiera deshojando margaritas está él,
descoyuntando palabras, hasta componer un poema
/lleno de gnomos y violetas.
Los torturados mueren, él se prepara un trago,
mira la escena y recomienza la danza macabra, recomienza la
noche.
El pájaro se desangra,
bucéfalos heridos te persiguen,
madréporas aladas buscan descansar en tus versos.
El ciervo negro escucha tus himnos de fuego.
Río abierto y arlequín
Infinito peregrino y transeúnte.
Mar: flauta de pájaros.
Búsqueda del misterio es tu vida.
Amante de la muerte.
Universo cargado de sueños sicodélicos.
Divino duende maneja tu pluma.
Tus "iluminaciones" son una lámpara maravillosa
/ con infinidad de genios...
Saltan,
hacen magia con el verbo,
se desposan con el hechizo,
descifran cabalas y códices,
nos muestran el orgiástico baile de las palabras,
Rimbaudivinorfebre Rimbaudíartistalada.
Rimbaudolmen dejado en el valle
para ser encontrado por arqueólogos videntes...
MADERA
En la eternidad del Origen
el Centro,
la semilla,
rosa cubierta por las entrañas del limo.
En esa misma eternidad,
de las entrañas para arriba
el árbol: cielo abajo.
Madera paciente decantándose
cientos de bocas
en la leche subterránea de la tierra,
substancia caleidoscópica
arcoiris en la oquedad del maderamen,
transmutándose,
alquitarándose
para parir belleza,
agua pura para los ojos,
pan del cielo
para el cielo del hombre.
La madera rica,
deliciosamente pintada,
graciosamente bella...
es cuadro, imagen
creación
arte y sombra del camino.
Los ojos arriba
se cuelan por entre las hojas
y la luna descuelga su belleza
y así, el sol con ella,
deja que su luz se acomode y acaricie la forma vegetal,
ese mismo destello imperecedero
es transparentado por la tierra
en el cuerpo del árbol: Madera.
Madera de colores hipnóticos,
plácidos,
oro paciente, filtrado
y con alas.
Madera de colores:
Negro nogal, del negro
taciturno
que se hace brillante plata cuando la luz le toca,
brillante en sus esmaltes engastados,
púrpura de pulpa
negra.
Rojo, caoba y cedro también nos danzan quietos...
Y es la ancianidad niña
y el canto de pájaro azul el que nos lleva
en el amanecer despierto.
Ceibo, ocre puro
oro sin testigos
oro sin orín
fino, felpudo y amoroso,
largas hojas manos
observan y juegan
sin que la mezquindad
de los miserables
las dejen sin su oro.
La nube se convoca en la invocación de la madera viva
y en la muerta
las manos tocan selva,
pradera, colina, cerro y montaña.
Madera y árbol
son el hombre
y del hombre.
Mansa, se deja acariciar.
Duro, firme y paciente
armoniza la tierra con el agua arcangélica.
Huayacán, sonido misterioso
de ojos más profundos que el laurel
duerme joven en la perfumada vitalidad del río,
viejo ya y apoyándose en el crepúsculo
abre su eternidad y cae
para unir luz y tinieblas,
para cantar el triunfo de Dios.
Hermafroditas
las copas del violeta
en la flor,
de la luz y la música que pueden ver hasta los ciegos,
son los árboles de colores
son las hembras y machos que se enamoraron de su
/propia hechura
de su vastedad
de sus lunas y soles,
amigas y amigos de todos los vientos,
del deslumbre del esteta
y novias azules y amarillas del pensador,
tocan sus campanas
en un solo instante,
en la tierra ya son semen
y críos y solo senderos.
Rojas las hojas de las estrellas
cruzan vibrátiles,
esas flores del árbol
que son siderales
que es estrella y que es luna.
Para los poetas
en el camino
están sembrados,
si los cortan para que este no los vuelva a ver
ellos dejan el perfume de su ser
Sándalo que ha golpeado el hacha con su fragancia.
Por eso:
por eso, fálico el árbol
por eso es santo
por eso tiene innúmeros hijos
que se recrean con su sola presencia...
Árbol, Madera... Origen.
RUBÉN MOLINA
Loja 1963
Pintor, músico, poeta y transhumante. Desde hace décadas que
abandonó su provincia natal y vive en la andina Riobamba,
desarrollando una intensa actividad de gestor cultural. Como
pintor ha realizado varias exposiciones en el Ecuador y
Latinoamérica, realizando una intensa actividad de relación
cultural con la Cuba revolucionaria.
CUANDO YO MUERA
Cuando yo muera
Me abrazare a mi sombra
Me beberé de un sorbo la tierra
Y dejare
El último latido
Sembrado entre la hierba.
Cuando yo muera
Moriré contigo
Y finalmente dejaré que te marches
Al olvido.
Cuando yo muera
No escucharás mi grito de agonía,
Me moriré solo
Así como vine al mundo,
Sin un recuerdo que me atraviese el alma
Y confesándole mis pecados a la vida.
No me importará entonces
Haber nacido ángel o demonio
Ni haber bebido el néctar de mil pubis
Me iré libre
Y volveré
Al santuario donde un día
Apresuradamente vine a la vida
Y en este inmenso círculo
Regresare al principio
Mientras busco nuevamente
Nacer de los brazos de un niño
UMBRAL
Alguien me arrastró
Hacia este laberinto de piratas
Y me dejo sentado
Inconsciente, desnudo y amnésico
En el umbral del ombligo
De mi madre
El ángel de la imaginación
Hizo descubrir el sendero
Y los calvos emisarios del desvelo
Me mantuvieron firme
Ante el desfile de los muertos
Vine a redimir a las putas
A dar abrigo a los desamparados
A pintar el color de mis desvelos
A escribir versos callejeros
A soñar cualquier sueño de poetas
A mantener la vida quieta
Vine de soñar un sueño
Y despierto en otro de igual sendero
Vine a ver fantasmas
Deslizándose entre las puertas
Y a vos dudosa calavera
Cázame
Cuando despierte la aurora
LADRILLANDO
(A Anastasio Kercher)
Atravesó las palabras, multiplicó comas y saltose
algunos puntos porque pensó que condicionaban
su espíritu antiortográfico.
En un muro de nombres se detuvo a contemplar a todos los
caídos.
Revisó uno a uno y respiró con nostalgia
inventariando su historia
Juntó todas las letras
y descubrió que se repitieron tantas veces
que ningún ser humano dejó de albergar ese silencio
Las juntaba en las calles, en los higiénicos públicos,
en la soledad de su habitación donde se fumaba los minutos
escribiendo sus desesperanzas
Así oscureció,
ladrillando de palabras su espíritu
hasta que las sombras lo cubrieron por entero
y solo quedó un cielo vestido de azul
que le hacia hablar con un Dios triste y enfermo
Todo estaba escrito,
No existía ni una frase nueva para poblar el universo de su
nostalgia,
Entonces inventó en el techo de su casa un nuevo nombre.
Así construyó un diccionario de palabras inútiles
que sólo el entendía y no servían para nada
Ya por el pueblo hablaban del extraño sujeto
que poblaba los muros de su alma con letras ilegibles
/o ecuaciones extrañas.
Cuando alguna vez le preguntaron,
el respondió que para todo se necesitaba picardía.
Fue cuando lo declararon formalmente loco
y lo encerraron en un cuarto blanco bien bonito,
sin una palabra escrita, ni un tachón,
nada que sumille los errores del hombre
Entonces gritó, chilló,
pataleó hasta que un hombre vestido de blanco
le extendió la pluma de un pájaro.
Ahora sus versos tendrían palabras con alas
y una infinita paz embargó su alma
Empezó nuevamente su obra
y aunque no vio a nadie por años y todos lo olvidaron,
El seguía escribiendo, escribiendo,
hablando de paraísos extraños, de mundos paralelos
de tierras remotas.
Así lo encontraron,
Con la mirada perdida en un viejo diccionario,
la pluma de un pájaro empuñando su mano
y la cara de angustia sumida en desencanto
Algo de lo que escribió decía:
Me duele la nostalgia de los hombres
Verbigracia del desastre divino.
Cuándo calmarán las auroras estos gritos de agonía ?
Por que dono al hombre toda su nostalgia
Me muero de angustia entre los muros.
MARIA FERNANDA ESPINOSA
Salamanca, 1964
Poeta y antropóloga. Textos suyos se han incluido en las
revistas internacionales Hispanomérica de la Universidad de
Marylan (1996); Colages and Bricolages (1993); International
Poetry Review (1994), y en las revistas nacionales Cultura
del Banco Central del Ecuador (1992) y Letras del Ecuador
(1994-1998. Consta en las antologías: Between the Silence of
Voices: An Anthology of Contemporary Ecuadorean Women Poets
(Quito, 1997); Memoria II Festival de Poesía Eskeletra'98
(Quito, 1998); Poesía erótica de mujeres: Antología del
Ecuador (Quito, 2001). Ha sido Ministra de Relaciones
Exteriores del Ecuador.
Bibliografía: Caymándote (Quito,1991);Tatuaje de selva
(Quito,1992);Loba triste (Quito, 2000).Selección Poética,
2006
De Selección Poética, 2006
Fragmentos
XXXIII
Ningún espacio es suficiente para contenernos
ni esta selva que se desnuda en vértigo
ni el más allá del brujo y su ayahuasca
reclamo tu olor
y repaso
los pliegues del aire
que nos sostiene inmóvil
detengo este sueño
para que se haga el silencio
para que te devuelvas
cubierto de sábanas tibias
en rumor
en ojeras de tiempo circular.
XLV
En la selva
la luna es más grande y más tibia
un círculo de cera con penachos de luciérnaga
atravesada por ríos de sueño
anchos ríos como el Napo y sus islas.
Es otra luna
otro tiempo
son otros los hombres
las mujeres de ojos rasgados
otras las cascadas
carcajadas de agua y espuma
de sombra garúa
que apenas moja
como amante tardío.
A los guacamayos
les crecen alas nuevas todos los días
y a las nubes unicornios de viento.
Es otra luna
otro tiempo
son otros los hombres
otras las cascadas
carcajadas de agua y espuma
de sombra garúa
que apenas moja
como amante tardío.
MATILDE
Matilde
quiero traerte en el trapecio de la memoria
eres café pasado
pinol
los idiomas de los animales
los secretos que compartías con el canario
el pan remojado que pasabas
de tu boca a la boca del gato
o a la mía
quisiera llevarte más por dentro o por fuera
en el marsupio de mi espalda
en mis tatuajes internos
en mis plazas parentales
en mis rústicas palabras
quiero alojarme en tus arrugas
quedarme con algo tuyo.
Por ti supe que los duendes se hacen trueno
al pie del sauce
que las fiestas de la cosecha se cantan
envueltas en mujeres con enaguas de sigse
aprendí de flores y ungüentos
los frotes con colonia y caldo
para el espanto y la pena
quiero acordarme
de tus lecciones de botánica
de cocina
de curaciones digitales
tus bálsamos de eucalipto y menta
o tus amnesias selectivas
antídoto para el llanto.
Tengo una joroba de demonios por dentro
demonios con antifaz y piernas de cadmio
cúrame
cúbreme de flores como a Ofelia
hazme peso pluma
pluma del canario que te crecía en las manos
cántaro con grietas tus manos
riégame té de paciflora o valeriana
sóplame agua de tilo
tengo cristales de cuarzo en los ojos
no veo
los frailejones
los pencos de hoja ancha
ya no están
el páramo se devoró a sí mismo
decías que el páramo no come a su yunta
pero sí
tampoco están los lagos
que se tragan las garzas
o los mirlos desplumados
quiero ver
pónme colirio de aguas de azahar
de flor de mandarino
pónme saliva de lince
quiero verte
es que la miopía es como la amnesia
un cuarto sepia con filos borrosos
un saco de arena con gusanos
de eso sufren muchos por aquí
pájaros coronados
hormigas con cabeza roja
tigres reales
toda la fauna de este corral
olvidar es no ser
me enseñaste que la memoria es como andamio
como canasta de vigas que nos sostiene.
Entre los espíritus que crecen en los maizales
las vírgenes preñadas y los santos sin nombre
recobro tus trenzas envueltas en sogas de colores
envolviendo tus ideas fijas y circulares
matizando las canas
el verano es siempre el mismo pero otro
me decías
la lluvia es el agua que les sobra a las nubes
y las gotas son porque el aire es cedazo
como cedazo es la memoria
la amnesia es cuando el cedazo se rompe
y el agua llega en caída libre
el olvido inunda.
Nunca conociste la selva
pero estaba en ti
eras heliconia
níspero
chontaduro y camote
las alfareras
las cultivadoras de yuca y jicamas
las danzadoras
tienen tu perfil de guerrera
tus silencios
la tierra en las uñas
los pómulos en punta
los ríos de tanino
se limpian con tus cenizas
las lianas
crecen
cuelgan
envuelven mi recuerdo de ti.
Tengo frío
cobíjame con piel de foca
de oveja en celo
vísteme de humo tibio
cicatrízame con sangre de drago
savia de cactus
o mejor
con tu saliva que teje y moja
como granizo
que se estrella contra piernas beatas.
Cómo parecérteme
si lo único que tenías de postizo son los dientes
estoy patoja
tengo un clavo de pólvora
que me atraviesa la médula
quiero volar como guacamaya púrpura
hasta atraparte
pero el viento es hueco
no te vayas
si tú como el páramo no devoras a tu yunta
no me dejes
lábrame
cúbreme de humus
pódame
hazme un bonsai con tus semillas
alójate en mis arrugas
báñame de espuma
y vértigo.
El eco de tu nombre en la memoria no alcanza
haz que los duendes dejen de ser nómadas
en las cabezas de los sin memoria
que el pinol se desgrane
por las gargantas de los otros
hasta devolverles el paladar
no dejes que los sigses se deshuesen
o rompan las enaguas secas de las momias
haz que las mujeres
se mojen los tobillos antes de gritar
pero que griten
habla con los pájaros
para que recobren el silencio
y puedan parir
planta musgo y líquenes
en las acequias estériles del páramo
recobra los párpados de los que no quieren ver
dibuja en sus córneas escenarios de tiza
bosques de lava
hombres y mujeres de espaldas
sin tocarse
cuando los ciclos te devuelvan al monte
avísame
quiero recogerte pedazo a pedazo
hacerme una cobija con tus trenzas
ahí me envuelvo
así me quedo.
PACO BENAVIDES
San Gabriel 1964-Ginebra 2004

Sociólogo. Formó parte del taller y del colectivo editorial
de Matapiojo durante los años ochenta. Dibujante, ensayista
y lector políglota Se radicó a inicios de los 90 en Suiza
realizando una intensa actividad con la comunidad
latinoamericana, fue allí donde “despareció” abruptamente,
en 2004. Su obra dispersa y en gran parte inédita, no ha
sido lo suficientemente estudiada ni valorada.
Bibliografía:
Historia natural del fuego (1995); Tierra
adentro (1997); Viento Sur, 1997; Canto XI de La Odisea /
Versión de Paco Benavides (2000).
De Historia natural del fuego (1995)
Cuando nació, dormía la angustia de los pájaros; y las
flores resplandecían al contacto de los ruegos y los
pensamientos fulminantes. Entonces, como en un haz de
hálitos, el borde de un sueño diurno agonizaba en la
constelación de la tarde. El sol y los demás arcanos
reverdecían el rostro de las palabras de los ojos, el último
error de las miradas... Para su cuerpo de arena de un día
entre las manos, la disposición de la luz para anegarse de
nombres. Para sus ojos pardos el otro cielo de una siesta
lunar; para su nombre, las lontananzas de las hojas y de los
pasos de los insectos frágiles por entre el fuego y el agua.
Y el aire del fulgor de la esperanza. Y el castigo simétrico
de un deseo, de una entrega, de un sueño que resta ser
soñado entre las piedras...
Y tan sólo en un parpadeo de la tierra extraviar su imagen
–estallando- que entra en la exasperación del dolor, ¿en el
misterio de la libertad? Para sus ojos pardos que diluyen la
conciencia de estar. Y el grito de los peces. Y el ruido del
ocaso.
Pero viene sin forma por el viento. El viento que trae y
lleva las noches polares y los días ebrios. Ya sin magia su
vulnerabilidad escondida en la memoria, el odio de las
puertas, en la obsesión de las paredes.
Ella va hacia el rincón de las caricias débiles. Para su
cuerpo de tantas cosas el alba; para sus ojos que tiemblan
en el aroma de la ausencia, el murmullo de las palabras
dichas en sueños, de sueños dichos al despertar. Y el don
natural que tienen los hombres de seguir siendo pájaros
entre los hombres.
De Viento Sur (1997)
III
el verano ha sido un espejismo
incapaz de abrirme los ojos
o de encarnar las palabras
mientras paso por la noche
hacia un lugar que conozco
ninguna huella en la niebla
solamente el olor de las hojas
me guía a tientas
has entrado antes del alba
y ella duerme maravillada
de entre las últimas voces
sobreviven en ti algunas:
hablan solas cálidas por tu lengua.
XVI
Pero qué sé yo en este momento
apoyado a la barra de este bar
de esta ciudad escandalosa
y clara
sinuosa
si no fuera porque nos gusta
hablar a ti y a mí sobre todo
lo mortal:
esta señorita que se aleja
y se disipa (y la seguimos más allá
por donde vaya redimidos)
esta cerveza tú sabes
sutil que nos embala
o estas voces hablando del instante:
hablando en blanco
volando
en círculos
cayendo de tumbo en tumbo fue entonces
cuando la percibimos
más alta que su prestigio
la Novia venía con su espumoso vestido
te das cuenta como si nunca
la hubieras poseído poblada
por nuestra lenta tímida cosmogonía.
XXV
Nadie queda en la ciudad
sólo las lámparas
alumbrando la lluvia.
Silencioso,
tus pasos nocturnos
vigilados por los gatos.
Por fin duermes
y tu mente se despeña
se despierta por tu lengua.
RONDA NOCTURNA
A los seis ya veía bajar por los potreros
prietas pantorrillas arriando la madrugada
alguien lloraba y se le saltaban los mocos
a través de la de dedos de rosa
quien traía cada día más tiznadas sus mejillas.
Al amanecer tiritando y siempre cuchicheando
alguien servía un café insípido mas
humeante. Frugales fueron aquellos
banquetes en las afueras del palacio.
Los grandes grasosos señores grandes
bailes ofrecían y en uno que otro daban
las sobras por las puertas traseras
de las puertas de servicio.
Entre lágrimas algunos pedos y demás
fluidos de la plebe la ciudad irreal
otra vez despertaba y el canto de los gallos
mandarines de Vésper encendían las calles.
Todo saluda al día nuevo; un nido de abejas
eran sus bocas, hijueputascarevergas
maricones tam cabrones tam viracochas tam.
Eran las potencias del hablar materno.
Vírgenes de formas plenas presidían los altares
y apenas recogida la estera preparaban el carbón:
gentil ídolo del bruno lugar natal ¡escucha!
crepitaba tragando su descendencia.
Súbito viene eso por lo cual la tierra espera
hacer aderezos con nuestro seso; en el
trovar de la cantina era sabio decir:
«aguarda la alta costumbre de procurarte frutos»,
«quiebra maqui de guagua». Ara vos prec,
no vaya a ser cosa que atine a columpiarse
en ese país «irreal limitado por sí mismo».
MARCELO BÁEZ MEZA
Guayaquil 1968

HIC NOVAE VITA PORTA EST
fragmentos
ABLUCIÓN
Nací cuando tenía treinta y tres años
Respiraba como un pez que extrañaba el mar.
El cordón umbilical en mi cuello
Momento vital el de la primera imagen
Lloré porque me habían expulsado del paraíso.
Mi madre era blanca como lo blanco
Y más bella que lo bello
Era una mujer que me traducía la realidad.
A los cinco años me contó toda mi vida
Desde el momento en que estuve escondido en su vientre
Hasta el día de mi muerte.
La ablución no se hizo esperar:
En un lavabo se me bautizó para ser humano.
Desde entonces echo de menos el agua de la placenta
Se me limpió de las algas y arenas del océano amniótico.
Mi padre era más taciturno que una sombra.
Cuando tenía cincuenta meses
Me llevó a la sala de un cine
A los diez años me prestó sus viejos diarios.
Por ellos supe cada tarde
Yo portaba el virus de alguna locura
De esa manía de registrar imágenes
Y de ser el vigía de las realidades
El incautador de las cosas.
El hacedor de versos con cicatrices
Vocablos íntimos
Como una oración pagana.
LA PUERTA No. 3
Abriré las puertas del cementerio para liberar a mis muertos
Cortaré las alas de los ángeles de piedra
Con ellas mis hermanos escaparán del purgatorio
¿Por qué se construyeron los camposantos
en el borde las ciudades?
Yo no quiero llevar allá a mis muertos
Quiero hundirlos para siempre en el río
¿Quién diablos me asegura
que ésta es en verdad la puerta de la nueva vida?
¿Quién se atreve a confesar
que el demonio le regaló sus alas a dios?
No sé qué ansían plantear estas preguntas
Pero ya las he escrito
Para nada pienso borrarlas o clarificarlas
Yo solo sé que me voy a morir y no me importa
ZAGUÁN DE ALUMINIO
Puerta del oscuro zaguán:
eres el límite donde se comunican la ciudad y mi encierro
Vivo con rasgos ajenos
Me escondo de mí y de los demás
¿Qué haré cuando acabe de hurtar
todos los rostros del puerto?
Imagino que le pregunto mi nombre a la gente
Debería de existir alguien que sepa algo sobre mí
Busco las líneas de mis manos
Alguien las ha borrado
No le pediré a ningún transeúnte que me dibuje una
Tan solo una línea imaginaria que me permita existir
LA AUSENCIA SOLO SE DEFINE A PARTIR DE QUIEN SE QUEDA
Quise enseñarte la ciudad que no conocías
El filo de Suburbia
La puerta número tres del cementerio cuya inscripción
rezaba:
Hic novae vitae porta est
Por allí habríamos entrado a un paradiso
A ver las estatuas que cobran vida en la noche
Me habría gustado tomar contigo líneas de buses en las
/que nunca te habías embarcado antes
Ir a los mercados donde venden
Libros usados con títulos no imaginables
Todo esto es como un poema nunca escrito
Un verso que se llevó la ría
De nada sirve escribir lo que pudo haber pasado
La puerta el cementerio miente:
Esta no es la puerta de la nueva vida
ASTERIÓN
Deambulo por allí ocultando mi nombre
Sé que alguna esquina esconde a mi redentor
Desconozco la forma de su castigo
Temo el filo de sus dagas
¿Cómo será su rostro hecho del mío?
Él me ayuda a conocer mejor la ciudad
Su acoso me hace huir hacia barrios insospechados
Está despierto mientras duermo
Sabe cómo concluir mi biografía
No hace más que contar los pasos que doy
Se escabulle entre portales
O por los rincones de algún bar
Cuando me aborde confesará:
Vengo por tu extremaunción
Lo reconoceré porque sus rasgos
Ansiarán parecerse a los míos
CRISTÓBAL ZAPATA
Cuenca, 1968

Poeta, crítico literario y de arte. Dirigió varios talleres
de literatura en su ciudad y en Quito. En 1997 fue designado
Coordinador General de la VI Bienal de Pintura de Cuenca.
Artículos sobre arte contemporáneo y literatura han
aparecido en importantes revistas nacionales.
BIBLIOGRAFÍA: Poesía: Corona de cuerpos (Cuenca, 1992); Te
perderá la carne (Cuenca, 1999); Baja noche (Quito, 2000) .
Ensayo: Índice de la narrativa ecuatoriana -coautor- (Quito,
1990); Salón de pintura contemporánea (Cuenca, 1997). Su
obra que nace de una relación carnal con el lenguaje, que
invita a una incitante travesía por el cuerpo, la
imaginación, el deseo".
Pórtico
Una mano se abre sobre la crispación del vientre
Otra mano se cierra sobre el sexo
hasta que los labios musiten la primera vocal
la que inicia el gozo.
Mientras posa, la modelo reflexiona
Y aquel que no sea Ofelia,
comprenderá su fortuna porque yace enterrada y no,
como en la leyenda,
ahogada en un río.
Félix de Azúa, Las lecciones suspendidas.
¿Será eterna esta flotación esta mojada laxitud del cuerpo?
"Son tus manos
las que han de mostrarte inerte"
-dijo el Maestro-, y así me hallo
pretendiendo insinuar con los dedos
el ademán revelatorio,
la cabeza levantada de la superficie inmóvil
observando el lento valseo de las ramas.
¿Son la muerte este río imperturbable, estas aguas que no
descorren mi vestido? Mi boca tiene un rictus de agonía pero
la agonía es tan solo víspera.
Para hacer de Ofelia, no debió elegir a una mujer de la
vida; cada vez que mínimos flujos de agua llegan hasta mis
muslos
La niña en el charco
Desprevenida, con su falda corta
veo andar a la niña sobre el charco
ignora que el agua es un azogue
donde se refleja su slip blanco.
Descubierto su secreto más tierno
en ese turbio espejo de agua
solo quiero volver a encontrar su imagen
entre las ondas que deja a su paso.
Pero es tan repentino y fugaz el misterio
más súbito y veloz que el deseo o el aire.
Cuando torno a abrir los párpados
sobre el opaco cristal ya no hay nada.
Apenas consigo con mis dedos
acariciar la suave ondulación del agua.
Jordán
En la tibia tarde
del pueblo han bajado hasta el río
y sin decirse nada
han entrado en él,
desnudos.
Juan observa cómo el sol ilumina y abrasa
el pecho de Francisco,
cómo el agua que fluye tan munidamente
ciñe sus caderas
-esa poderosa conjunción de huesos
que la piel endulza y ablanda-.
Francisco, que advierte el brillo de los ojos
el inequívoco temblor del cuerpo bajo el río
lo abraza como protegiéndolo de él mismo.
Juan se refugia en su torso
y al hacerlo derrama,
sobre el hombro de Francisco,
un puñado de aceite sagrado, cristalino.
(Para Roy Sigiienza, poeta tutelar)
Las muchachas de H. H.
(o Balada de las damas de antaño)
Qué se hizo Alana Soares
la muchacha de los punzantes senos
estudiante de ciencias políticas;
dónde está Susy Scott
la bronceada rubia de Boston,
que con tanta gracia sabía
correr su prenda;
qué fue de Cristina Ferguson
la hermosa colegiala de Liverpool
la que "eventualmente" pensaba
"tener varios hijos y ser una buena madre";
díganme dónde se halla Tracy Vaccaro
la de piernas lisas y largas
(columnas jónicas coronadas de acanto);
qué se hizo Carina Persson
la niña mimada de Estocolmo
tan holgada de carnes;
qué fin tuvo Penny Becker,
a quien le gustaban las cerezas,
el champagne y la luna llena,
la que tenía entre sus fantasías secretas
"convertirse en una vagabunda profesional
y recorrer por todo el mundo".
Qué se hicieron todas ellas,
las grandes agasajadas en el invierno del 84
las reinas de aquel Holiday House Party
que el abnegado Hugh Hefner ofreció
como cada diciembre
en el trigésimo aniversario de la empresa,
las que mi padre se llevó
(despegándolas de la pared de su estudio
con la misma acuidad que puso en adherirlas)
el día que se fue de casa.
Dónde, en qué país, en qué ciudad
encontrar a las adoradas playmates de mi padre
aquellas que hicieron dichosa mi infancia
la que quisimos tanto.
El autor: Fernando Andrade
Quito 1958. Ha publicado en poesía: Poemas antes de la
Guerra., Panamá 1980; La poesía no es un libro de poemas,
1988, Derrocamiento del lector, 1989; Safari a Ombligo
Equinoccial, 1991, Gato en el sol 1995; Hundimiento de Mu y
relación de otros hechos misteriosos ocurridos en el Reino
de los Colibríes, 1997, y las compilaciones Alquimias, 2002
y Cordeles 2005. En narrativa ha publicado, En el Jardín de
Freud, 1995 ¿El poeta ha muerto? 2002 (personaje con textos)
y Tierna Ficción 2006.
Sus textos aparecen en varias antologías ecuatorianas, de
España y Latinoamérica. Desarrolla una riquisìma labor de
difusiòn de la poesia ecuatoriana en el mundo.
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